Posteado por: Javier | julio 4, 2014

El 4 de Julio: América sigue siendo un país excepcional

Hoy, 4 de Julio, se celebra en EEUU el Día de la Independencia, el día en que las 13 colonias declararon formalmente su independencia de Gran Bretaña. En verdad, esa decisión fue tomada el 2 de julio de 1776, en una votación por el Congreso Continental, aunque el 4 de julio es el día en que el Congreso emitió la Declaración de Independencia, la que fue tanto un documento de la política exterior como una declaración de los principios que iban a regir tanto la ruptura de las colonias americanas con la metrópoli como su futura forma de gobierno.

Como era obvio, tanto para los Fundadores, como para las monarquías absolutistas y despotismos que gobernaban en aquella época a la mayor parte del resto de la humanidad, el contenido en la Declaración Americana de Independencia de principios como el que todos los hombres hubiesen sido creados libres e iguales por Dios fue algo revolucionario, no sólo para una pequeña porción del continente de América del Norte, sino también para el resto del mundo. Los EEUU, al principio débiles en relación con las otras grandes potencias del mundo, fijaron una forma de gobierno cuya legitimidad descansaba de manera explícita en las demandas de la naturaleza humana y no en la sangre, la tierra, el idioma, la religión o la tradición antigua. Los Padres Fundadores de la república americana eran ingleses, protestantes, en su mayoría de origen puritano-presbiteriano, que consiguieron sus libertades políticas gracias a una rebelión contra los ideales represores y absolutistas que imperaban en aquellos tiempos por toda Europa. Desde entonces, EEUU siempre se ha guiado por este gran ideal protestante y liberal: “No habrá paz para los malvados”.

Esta es la verdadera raíz del excepcionalismo americano y el por qué se celebra el Día de la Independencia el 4 de julio en lugar de 2 de julio. Es el credo, los principios de la Declaración, lo que definen los EEUU, y no tanto su exitosa ruptura del dominio británico.

Como George Washington dijo en su Primer Discurso Inaugural: “Mantener encendido el fuego sagrado de la libertad y velar por el destino del modelo republicano de gobierno están justamente considerados como profunda y quizá definitivamente en juego en el experimento confiado al pueblo americano”.

El Presidente americano Obama tuvo, sin duda, razón cuando dijo en 2009 que otras naciones creen en su propio “excepcionalismo”, como los griegos, por ejemplo, sin duda, “creen en el excepcionalismo griego” igual que los estadounidenses creen en el excepcionalismo estadounidense. Pero la cuestión es que esto es confundir la “excepcionalidad” con el “nacionalismo” y pasar por alto cuán revolucionario y transformador fue y ha sido del experimento americano para la libertad y el gobierno representativo. América nunca ha sido ni será una “nación” basada en lazos de sangre, como ocurre en Europa, sino más bien una federación, una patria constitucional basada en ideales y actitudes en común, en la que cabe todo aquel que llegue con el objetivo de ser libre, prosperar y tener un mundo donde tiranos y terroristas criminales no campen a sus anchas ni queden impunes. No es de extrañar que todos sus enemigos, entre los que se cuentan algunos de los pobladores más deleznables y repugnantes del planeta, tengan tanto odio y envidia.

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Hasta la fecha de la Declaración de Independencia americana, la forma republicana de gobierno fue una excepción que, de vez en cuando, pero rara vez, había salpicado el paisaje de la regla política a través de los siglos. Hoy en día, a través del crecimiento del poder estadounidense que apoyó esos principios universales (y, no lo olvidemos, a través de su propia prueba sangrienta de una guerra civil para asegurar la supervivencia de esos principios) el mundo realmente ha sido transformado.

Allá por mediados del mes de septiembre del año pasado, los americanos tuvieron que soportar el lamentable espectáculo de que un autócrata despótico como el presidente ruso Vladimir Putin, el agresor de Georgia y Ucrania, se dedicase a darles lecciones en el New York Times (de lo peorcito en cuanto a periódicos progres en EEUU), diciendo que EEUU “no es un país excepcional”.

En su artículo, decía lo siguiente el tirano ruso:

Hay países grandes y pequeños, ricos y pobres, los hay con una larga tradición democrática y los hay que aún están buscando su camino hacia la democracia. Sus políticas de actuación también difieren. Todos somos diferentes, pero cuando pedimos la bendición del Señor, no debemos olvidar que Dios nos creó a todos iguales”.

Lo que Putin olvidó es que, precisamente, una razón por la que EEUU es excepcional es porque los Padres Fundadores se preocuparon de proteger, mediante la Primera Enmienda de la Constitución americana, la libertad religiosa de las personas. Mientras que su país, Rusia, pasó directamente del poder por “derecho divino” de los zares al ateísmo de estado y la negación de Dios por parte de los comunistas en los tiempos de la Unión Soviética, y ahora a permitir algo de libertad religiosa (aunque pobremente, según la Coalición Internacional para la Libertad Religiosa), EEUU nunca ha dejado de defender la libertad religiosa como uno de sus pilares fundamentales.

En cambio, Putin no es más que un vulgar autócrata que lleva 14 años manipulando los procesos políticos en Rusia y persiguiendo a sus oponentes para perpetuarse en el poder, y que tiene mucho que aprender de la excepcionalidad de EEUU.

EEUU es muy distinto a otros países que no se definen sobre la base de la libertad y la igualdad entre las personas. Apela a un estándar más alto y es que todos los gobiernos deriven sus justos poderes del consentimiento de los gobernados. Es un principio que obliga a todas las naciones y es justamente este principio el que hace de EEUU una nación verdaderamente legítima. La libertad no pertenece solamente a EEUU, sino que es un rasgo permanente de la naturaleza humana y la clave para entender los principios fundacionales de América.

Decir que EEUU es “excepcional” no quiere decir que los americanos afirmen ser “mejores” que otros pueblos. EEUU es una nación excepcional, pero no debido a lo que ha alcanzado o logrado. América es excepcional porque, a diferencia de cualquier otra nación, está consagrada y dedicada a los principios de la libertad humana, fundamentados en las verdades de que todos los hombres (no solo los americanos, sino todos y en todas partes y épocas) son creados iguales y dotados con iguales derechos. Estas verdades son “aplicables a todos los hombres y a todos los tiempos”, como alguna vez afirmó Abraham Lincoln.

El 4 de Julio es un día para celebrar el nacimiento de los EEUU y los estadounidenses pueden, con orgullo y con razón, celebrar que también es el día en que dieron a luz a un conjunto de ideas que no sólo transformó su propia forma de gobierno, sino la del mundo en general. Un país excepcional como ninguna otra nación en la historia del mundo ha sido.


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