Posteado por: Javier | agosto 8, 2014

Obama y el uso de los poderes ejecutivos: argumentos a favor del actual presidente americano

Anoche nos llegó la buena noticia de que Barack Obama, usando sus prerrogativas como presidente de EEUU, había autorizado bombardeos contra las posiciones de los terroristas del Estado Islámico en Irak, así como algo que también era muy importante: el envío de ayuda humanitaria a los casi 200.000 desplazados, en su mayoría yazidíes kurdos y cristianos, que huyeron en los últimos días de la ofensiva terrorista, y se encuentran aislados en una zona montañosa y desértica del norte de Irak con necesidad urgente de agua, comida, refugio y medicinas. Los refugiados se enfrentan al dilema de bajar de las montañas y ser masacrados, o permanecer en ellas y morir de hambre y sed. Aunque el Estado Islámico es igual de brutal con todo aquel que tenga la desgracia de ser señalado como “infiel” o “apóstata” por estos bárbaros, en los territorios que dominan, en concreto y muy señaladamente, han lanzado una auténtica “caza del cristiano”, intentando “limpiar” y borrar de un modo genocida a una minoría que ha vivido en Irak desde muchos años incluso antes de la propia llegada del Islam.

Lo único que se echa en falta es una estrategia más a largo plazo en Irak, puesto que el Estado Islámico tiene capacidad para resistir a estos bombardeos puntuales. Se trata de milicias muy bien organizadas, con mucha moral de combate, después de los éxitos que han logrado, y con armas que saben utilizar, con unos militantes muy comprometidos con su fabulosa meta utópica de establecer un califato en todo el mundo musulmán y sin ningún temor de morir si es necesario por ella. Pero, no obstante, los republicanos deben dar todo su apoyo a esta decisión de Obama.

Al hilo de todo esto, viene el tema de la entrada de hoy, el uso por parte de Obama de sus poderes ejecutivos como presidente norteamericano.

¿Ha abusado Obama de sus poderes ejecutivos a lo largo de todos estos años de su presidencia?

Aquí a Obama lo criticaremos cuando haya que criticarlo y lo defenderemos cuando haya que defenderlo. Aquí estamos comprometidos con la verdad y la legalidad y el partidismo no nos ciega en absoluto. Y en este tema de las ordenes ejecutivas hay que decir que en absoluto, digan lo que digan algunos tea-partistas alocados e irresponsables, no se puede decir que Obama se esté conduciendo abusando de sus poderes presidenciales.

En lo relativo a estas órdenes presidenciales, la cantidad cuanta tanto como el alcance de las mismas. Pero, en cuanto a cantidad, el número de órdenes ejecutivas firmadas por Obama no es enorme. De hecho, de los últimos diez presidentes norteamericanos, es el que menos órdenes ejecutivas ha firmado en promedio por año.

Algunos republicanos andan como locos por plantear una demanda frente a Obama por este motivo pero, ¿cuál es el alcance de las ordenes y acciones de Obama en comparación con las de otros presidentes?

En materia de inmigración, Obama ha firmado órdenes para detener la deportación de aquellos que llegaron a EEUU cuando eran jóvenes (en concreto, se permitió paralizar por un plazo de dos años la deportación de las personas menores de 30 años de edad que llegaron a EEUU antes de los 16 años, bajo ciertas condiciones), los que tienen niños a su cuidado y los que no han cometido delitos. Hay más por venir, como prometió en enero, para adoptar una acción ejecutiva significativa sobre la inmigración y la seguridad fronteriza, pero nada ha sucedido realmente todavía.

Obama también ha firmado órdenes de largo alcance sobre el cambio climático en noviembre 2013, obligando a las plantas productoras de energía a reducir sus emisiones de gases contaminantes en un 30% en 2030, algo que sin duda será muy discutido en las elecciones legislativas de este año.

Asimismo, ha firmado 23 órdenes ejecutivas distintas sobre el control de armas, relativas a la información sobre las enfermedades mentales al verificar los antecedentes de quienes adquieran armas, y ampliado la investigación sobre las causas de la violencia armada. Obama ha prometido dos nuevas órdenes ejecutivas sobre el control de armas, pero, de nuevo, no hay rastro de ellas de momento. A través de sus poderes ejecutivos, Obama ha extendido poco a poco los derechos de las parejas del mismo sexo y aumentado el salario mínimo de los trabajadores federales a 10 dólares.

Pero pese a todas las acusaciones de abuso de poder, sus usos reales de su autoridad ejecutiva hasta el momento no son de gran alcance. Su antecesor en la Casa Blanca, George W. Bush, por ejemplo, logró acabar con la Ley de Registros Presidenciales (restringiendo en gran medida el acceso a los registros presidenciales), limitar la financiación federal para la investigación con células madre y la no aplicación de la Convención de Ginebra sobre técnicas de interrogatorios. Todo ello a través de órdenes ejecutivas, incluso cuando tuvo el Congreso de su lado. Curiosamente, todas estas órdenes fueron posteriormente anuladas por Obama.

Bill Clinton tampoco fue ajeno a las órdenes de largo alcance. Durante sus dos períodos en el cargo, se prohibió la importación de más de 50 tipos de armas de asalto semi-automáticas y pistolas de asalto, creó el Consejo Presidencial sobre el Desarrollo Sostenible (que obligó a Estados Unidos a ser más “sostenible” en consonancia con la Agenda 21 de la ONU) y se centró atención federal sobre justicia ambiental para las poblaciones minoritarias y de bajos ingresos.

Aparte de Bush II, otros dos presidentes republicanos utilizaron sus poderes ejecutivos con un gran alcance. En mayo de 1989, George H.W. Bush suspendió temporalmente la importación de algunas armas de fuego semiautomáticas, tras un tiroteo en una escuela en Stockton, California. Esto se hizo permanente un mes más tarde. Ronald Reagan promulgó también algunas iniciativas políticas importantes a través del poder ejecutivo. La NSA ha dicho que su controvertida colección de datos de correo electrónico y de Internet, por ejemplo, fue autorizado en 1981 por una orden ejecutiva de Reagan. Otro ejemplo sería en el año 1987, cuando Reagan emitió una orden ejecutiva que prohibía a los trabajadores federales el uso de drogas en y fuera de servicio.

Por supuesto, valorar el alcance de estas órdenes ejecutivas en muchas ocasiones es muy subjetivo y la mayoría de detractores de Obama centran toda su atención en sus acciones sobre acerca de control de armas e inmigración, que dicen iría mucho más allá de lo que sus predecesores han hecho. Pero, ciertamente, no es el único de los presidentes norteamericanos que ha utilizado los poderes ejecutivos para tomar decisiones de gran calado.

En sus últimos dos discursos sobre el estado de la Unión, Obama ha dicho: “Yo tengo un bolígrafo y un teléfono”, prometiendo un año de acción cuando no pueda trabajar con el Congreso.

De acuerdo a la Constitución norteamericana, los presidentes utilizan órdenes ejecutivas para dirigir y administrar el funcionamiento del gobierno federal. La orden es una directiva del presidente que tiene el mismo alcance que una ley federal. Y, al igual que con una ley federal, el Congreso puede aprobar una nueva ley para anular una orden ejecutiva, sin perjuicio de un veto presidencial. Con los demócratas controlando el Senado, la posibilidad de éxito de un veto a una orden ejecutiva sería mínimo. Por su parte, la Corte Suprema puede anular una orden de la misma forma que una ley inconstitucional.

Junto con los antecedentes que he dado de los inmediatos antecesores de Obama, en términos históricos, ha habido decisiones significativas tomadas a través de una orden ejecutiva o su antecesora, la proclamación presidencial.

El presidente Abraham Lincoln suspendió el recurso de “hábeas corpus” durante la Guerra Civil mediante una proclamación presidencial, así como la famosa Proclama de Emancipación de los esclavos negros.

El presidente Franklin D. Roosevelt estableció campos de reclusión para japoneses durante la II Guerra Mundial mediante la Orden Ejecutiva 9066. Roosevelt utilizó también una orden ejecutiva para crear la “Works Progress Administration.”

Y el presidente Harry Truman ordenó la igualdad de trato de todos los miembros de las fuerzas armadas a través de órdenes ejecutivas. Sin embargo, Truman también vio una de sus órdenes ejecutivas claves invalidadas por el Tribunal Supremo en 1952, cuando éste determinó en el caso Youngstown Sheet & Tube Co. v. Sawyer que una orden poniendo fábricas de acero bajo control federal bajo una huelga no era válida.

El presidente Franklin D. Roosevelt ha sido quien ha emitido más órdenes ejecutivas, en total, 3.728 entre 1933 y 1945, mientras el país afrontaba la Gran Depresión y la II Guerra Mundial. Truman emitió 896 órdenes ejecutivas sobre casi ocho años en el cargo. Los presidentes que más órdenes ejecutivas han emitido han sido el propio FD Roosevelt, Herbert Hoover y Woodrow Wilson.

El presidente Obama ha emitido 184 órdenes de lo que va de su presidencia. Su predecesor, George W. Bush, emitió 291 órdenes de más de ocho años, mientras que el presidente Bill Clinton 364 órdenes ejecutivas durante sus dos períodos en el cargo. Por otra parte, la media de órdenes ejecutivas por año de Obama, es de 33 por año, la menor desde la presidencia de Grover Cleveland.

Ciertamente, no puede estar más cogida por los pelos la acusación de los elementos más anárquicos del Partido Republicano de que la de Obama esté siendo una “presidencia imperial”.

Aquellos que defendemos un Poder Ejecutivo fuerte y vigoroso (un ejecutivo muy hamiltoniano) que tenga capacidad para actuar cuando se necesario garantizar un orden verdaderamente liberal, democrático, de gobierno representativo, de lucha implacable y sin cuartel contra el terrorismo y los enemigos que amenacen la vida y la seguridad en nuestras naciones, de orden público y de libertad económica en un marco estricto de leyes reguladoras (en definitiva, los verdaderos liberales, por más que se quiera hacer fusionismo, creer que el liberalismo es frentismo anti-izquierdista y ya está, o que es una especie de popurri en que todo cabe o vale), podremos estar más o menos de acuerdo con la oportunidad o la utilidad de las órdenes ejecutivas que ha dictado Obama en casos concretos, pero no con que su uso de las facultades ejecutivas haya sido excesivo, abusivo o casi “dictatorial”, como pretenden sostener y hacer creer esos libertarios anti todo lo que tenga que ver con el “malvado Estado”, pues los precedentes históricos en absoluto avalan esto.


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