Posteado por: Javier | septiembre 5, 2014

La Capital del Liberalismo Español

Una de las cosas que más me gusta es viajar de vez en cuando y conocer distintos sitios de España, unas veces por curiosidad y otras porque mi trabajo me ha obligado a ello (eso sí, las urbes, puesto que no me gusta demasiado el campo y la montaña), y este mes de agosto ha dado la casualidad de que he estado de visita nada más y nada menos que en la ilustre e insigne ciudad de CÁDIZ, la Capital del Liberalismo Español, o la conocida como “Tacita de Plata”, o, también, “Sirena del Océano”, como la bautizó el poeta inglés Lord Byron en el tiempo en que vivió allí.

De eso, del liberalismo español y Cádiz, hablaré más adelante, pero en esta entrada me voy a centrar en hablar un poco de la ciudad y pondré también algunas imágenes. No es exactamente una entrada “turística” pero espero que en Cádiz agradezcan la promoción.

A pesar de tener unos 120.000 habitantes, es una ciudad en cuanto a superficie muy pequeñita, prácticamente con un coche se recorre en dos acelerones. De una punta a otra te puedes plantar en unos 15 minutos en el autobús. Quizás es por eso que es tan difícil ver allí gente estresada o que ande con muchas prisas de un lado para otro, más bien se puede decir que es una ciudad en la que la gente es incluso demasiado tranquila. Si te gustan las ciudades pequeñas y en las que la gente viva con muy relajada y sin prisas, sin duda es una ciudad para ti. Los que prefiráis otro estilo de ciudad, os recomiendo que vengáis solo de visita.

Es una ciudad, además, bastante segura, en la que da gusto pasear por las noches, sobre todo por las preciosas calles de su centro urbano, la mayoría de las cuales desembocan siempre en el océano, impregnadas de olor a mar por todas partes.

Una de las cosas que más llama la atención, precisamente, es el hecho de estar rodeados por el Océano Atlántico por todas partes (y a los atlantistas eso de estar rodeados por el Atlántico por todas partes como que nos gusta mucho ;)), salvo por una fina lengua de tierra que une la ciudad con el continente. Es muy curioso pasar por zonas como la de “Puerta de Tierra”, mirar a tu izquierda y tu derecha y ver el mar a ambos lados. Es como estar en una isla totalmente urbanizada y, de hecho, en algunas postales aéreas la ciudad parece estar literalmente flotando sobre las aguas del Atlántico. Eso hace que, mientras el resto del sur de la península durante los meses de verano esté abrasándose, allí la temperatura difícilmente llega a los 30º. Puede haber días de un calor pegajoso y húmedo típico de los lugares costeros pero lo habitual es que continuamente las brisas frescas del mar regulen y hagan bajar la temperatura, con lo que, a diferencia de otras ciudades en las que es casi suicida salir a la calle en verano al mediodía, allí verás a los gaditanos a todas horas en las calles y sentados en sus cafeterías y cervecerías.

Cádiz no sólo es la ciudad más antigua de Occidente, también es la capital europea situada más al sur. Es una ciudad con una dilatada historia. Fue fundada por los fenicios hacia el año 1100 a. de C., ha acogido a cartagineses, romanos, visigodos, musulmanes y fue enclave decisivo para el descubrimiento de América. El nombre de Cádiz ha cambiado mucho en su historia. El nombre original era Gadir, en fenicio “recinto cerrado”, después Gádeira en griego, Gades en latín e incluso Qadis en árabe. Por esto, la gente de Cádiz se llama “gaditanos”. Hércules es el fundador mitológico de Cádiz y su nombre en fenicio era Melkart.

Cuando la metrópoli, Tiro, entró en decadencia hacia el siglo V a. de C., los fenicios de Gadir se pusieron bajo la protección de los cartagineses. Cuando comenzaron las guerras púnicas entre Cartago y Roma, los habitantes de Gadir aprovecharon para liberarse de la presencia militar cartaginesa y aliarse con los romanos. De este modo, en el año 206 a. de C., llegaron a un acuerdo con Roma, pasando a llamarse la ciudad “Augusta Urbs Julia Gaditana”. La época romana convirtió a Gades en una de las ciudades más importantes y prósperas del Imperio, con el añadido de que a sus habitantes se concedió la ciudadanía de Roma. En el siglo V cayó en poder de los visigodos, posteriormente de los musulmanes, pasando a llamarse Jezirat Kadis, hasta que, en el siglo XIII, Alfonso X el Sabio la conquistó, incorporándola al Reino de Castilla. Tras el descubrimiento de América, Cádiz se convirtió en el punto de partida de muchos de los exploradores españoles del Nuevo Mundo. Muchos de ellos construyeron sus casas en América intentando hacer réplicas de las de Cádiz, de ahí la similitud del centro de la capital gaditana con muchos edificios en ciudades como La Habana, Montevideo o Buenos Aires. El centro de Cádiz conserva aún ese aire histórico de ciudad colonial y, de hecho, es tan parecida a La Habana que allí se rodaron las escenas ambientadas en la capital cubana de la película de James Bond “Muere otro día”. Concretamente, los lugares de rodaje fueron la playa de La Caleta, el Castillo de San Sebastián, el Campo del Sur, el Castillo de Santa Catalina y el Balneario de La Palma. El 29 de junio de 1596, Cádiz fue saqueada por la flota de corsarios del Conde de Essex, el favorito de la reina Isabel I de Inglaterra, conservándose todavía hoy en algunos museos británicos parte del botín que se llevaron de Cádiz. En el siglo XVII comienza la gran época de esplendor de Cádiz, que gracias al comercio con América se convierte en una ciudad cosmopolita, creándose una sociedad burguesa y contraria al absolutismo del Antiguo Régimen, en la que empiezan a penetrar las ideas liberales que darían lugar a la Constitución de 1812. Ello en una ciudad sitiada por las tropas napoleónicas que dominaban toda España menos el inexpugnable bastión gaditano enclavado en su pequeña península. La pérdida de las colonias de ultramar y del comercio y el desastre del 98 marcaron el inicio de la decadencia de Cádiz, que entró en una época de penuria durante la Guerra Civil, la dictadura franquista y, sobre todo, el desastre de la explosión del depósito de minas en la noche del 18 de agosto de 1947, que dejo destruida prácticamente media ciudad. En los años 60 y 70, comenzó la expansión más allá del viejo Cádiz histórico, el relanzamiento de los astilleros y otras industrias, empezó a llegar el dinero de emigrantes gaditanos a otras ciudades de España o países, el turismo entró en auge, se mejoraron las infraestructuras y con la vuelta de la democracia la ciudad comenzó a recuperar el talante liberal que siempre había tenido.

Esta información histórica que os ofrezco es un resumen de la que he encontrado en un magnífico blog llamado “Pasión por Cádiz”, cuya visita os recomiendo especialmente si os interesa todo lo relacionado con la capital gaditana.

Pero Cádiz no solo tiene que ofrecer a quienes la visiten monumentos de ese histórico pasado como la Puerta de Tierra, la Torre Telegráfica del Gobierno Militar de Cádiz, el Monumento a la Constitución de Cádiz, la Torre Tavira, el edificio del Ayuntamiento, el Castillo de San Sebastián, el Castillo de Santa Catalina, el Balneario de La Palma o la Cárcel Real. A quien no les vaya mucho eso, simplemente pueden disfrutar de sus fantásticas playas, sobre todo la de la Victoria, considerada la mejor playa urbana de Europa. No soy muy aficionado a las playas, pero es magnífica, sobre todo de noche, cuando ya se han retirado las masas agobiantes de domingueros aficionados a tumbarse al sol para tostarse como lagartijas, puesto que está iluminada casi hasta la una de la madrugada. Bañarse en el mar a esa hora es toda una experiencia. También es muy buena la zona de la Alameda Apodaca o el Parque Genovés, éstas en el Cádiz histórico, para cenar o tomar copas mientras se ven las puestas de sol en el Atlántico.

¿Empleos en Cádiz si todo lo que he dicho te anima a vivir allí? Ahí lo que se puede decir no es tan positivo, pues la tasa de desempleo es del 29% aproximadamente. Aún así es muy inferior a la media de la provincia gaditana, que es de un triste 40%, gracias, en buena medida, al turismo, el comercio en la Zona Franca y el puerto, las industrias relacionadas con estos sectores y un buen número de funcionarios (a pesar de que algunos digan que “el gobierno no crea empleos”). En general, es un sitio en el que tengo la impresión de que, si tienes un empleo asegurado, de funcionario, por ejemplo, puedes vivir bastante bien si, como he dicho, te van las ciudades costeras pequeñitas, sin un ritmo estresado de vida, con gentes con un carácter muy abierto y simpático, en las que todo se hace con mucha calma y en las que tienes sol y playa para aburrirte.

Posiblemente no es una ciudad en la que viviría de por vida, puesto que es curioso eso de su aislamiento marítimo pero creo que no para pasarte años y años así (me parece que tiene que ser un poco claustrofóbico eso de pensar año a año que estas en un pequeño pedazo de tierra rodeado de mar por todos lados), pero para retirarte allí por unas semanas y disfrutar de esa perla del sur es fantástica.

Y eso es todo de momento. En la próxima entrega entraré en el tema de Cádiz, el liberalismo español y 1812. En esta os dejo con estos vídeos con imágenes de la ciudad, actuales y antiguas:


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