Posteado por: Javier | septiembre 12, 2014

La muerte de Botín y sus hagiógrafos descarados

Hace un par de días se produjo uno de esos hechos que, aunque se sepa que la muerte es algo de lo que ninguno de nosotros se va a escapar, no deja de sorprender por lo inesperado, como ha sido el fallecimiento repentino del banquero Emilio Botín, a consecuencia de un ataque fulminante al corazón. Cada día hay miles y miles de muertes de gente anónima que ante esta coyuntura terminan igualados al mayor y más poderoso de los multimillonarios del mundo al que le llegue su hora, pero, inconscientemente, los que somos todavía más o menos jóvenes no podemos evitar que nos sorprenda la muerte de alguien a quien llevamos viendo en los medios de comunicación y siendo noticia prácticamente desde que tenemos uso de conciencia.

Casualmente, hablando ayer con un grupo de hermanos en Cristo, salió el tema de cómo la vida humana no es más que algo como una neblina o una sombra que en cualquier momento desaparece. El miércoles, la neblina que era la vida de Botín, como la de todos los hombres, se desvaneció. Quede claro que envidioso no soy y que moralmente no veo nada malo en sí mismo en ser rico, ni en intentar mejorar ni prosperar en la vida, lo malo es una vida dedicada idolátricamente a vivir para el dinero, al precio que sea y pasando por encima de lo que haya que pasar. Yo no conozco el estado espiritual concreto de cada uno, pero es probable que la situación de Emilio Botín haya sido la de aquel hombre de la parábola que había acumulado muchísimos bienes y que se decía a sí mismo: “Alma, tienes muchos bienes depositados para muchos años; descansa, come, bebe, diviértete”; pero a quien Dios le dice: “¡Necio! Esta misma noche te reclaman el alma; y ahora, ¿para quién será lo que has provisto?”. Podríamos decir que quizás Botín sea uno de los más ricos del cementerio, pero la realidad es más triste puesto que quizás, más bien, sea ahora uno de los más ricos, no del cementerio, sino del infierno. No lo puedo asegurar con un 100% de certeza pero sería lo normal en alguien que no tuvo reparos en insistir en colocar a una de esas estatuas de madera que supuestamente representan a la Virgen María, y que veneran los mariaolatras (los católicos romanos, para entendernos), un manto con el logotipo del Banco Santander.

Como no podía ser de otra forma, hemos asistido a la sucesión de varias hagiografías de la figura de Botín por parte de los “libegales” españoles, como la publicada por Salvador Sostrés, en la que dice que su muerte ha sido “trágica para España”, o la de Libertad Digital, donde lo presentan como “un creador de riqueza”, obviando por supuesto todas las causas judiciales en las que estuvo envuelto este personaje bajo el eufemismo de que solo tuvo algunos “claroscuros”. Nada raro. España es un país que parece acostumbrado a encumbrar a la categoría de “grandes opinadores” a ignorantes supinos, imbéciles que no saben ya qué escribir o decir para llamar la atención y a gentes con ciertas taras psicológicas.

Cierto que, bajo su gestión, en casi 30 años un banco de tamaño mediano pasó a ser uno de primer nivel mundial y que el Santander fue uno de los bancos que se ha librado en estos años de ser rescatado, pero el trapo publicado en Libertad Digital no puede estar más infestado de estupideces, con afirmaciones como “Emilio Botín no habría tenido grandes dificultades para vivir holgadamente de las rentas en una sociedad en la que no faltan quienes consideran el trabajo una maldición bíblica y el espíritu emprendedor y empresarial un defecto, síntoma de codicia y de un ilegítimo afán de lucro […] Sin embargo, el haber en la trayectoria profesional del santanderino supera con creces el debe, lo que hace especialmente deleznable la demagógica y mezquina despedida que la extrema izquierda le infligido […] Hombres como Emilio Botín contribuyen decisivamente a la prosperidad de las naciones, por mucho que exciten el resentimiento de los envidiosos, los incompetentes y los que tienen por referentes a criminales especializados en arruinar economías antaño prósperas”. O sea, las típicas “morcillas” que suelen soltar los becarios que escriben en estos medios: si criticas el proceder de Botín y de personajes similares, entonces es que eres “un rojo envidioso, de extrema izquierda, vago, que no quiere trabajar y solo busca que le mantengan los demás”… y estos son los que se quejan de que no les dejen hablar en una TV pública.

Los “libegales” liberto-digitalianos no son más que representantes del capitalismo de casino en el que todos han de jugar por narices, tengan las de ganar o las de perder; son los tahúres, los defensores de los grandes crupieres de este casino (Botín era uno más de ellos, de estos crupieres). Lacayos del poderoso y tiranos del débil, que no dudan en callar como putos ante la situación cada vez más penosa que sufren los españoles. De ahí que digan que hechos como que el Tribunal Supremo generase expresamente una nueva doctrina judicial, bautizada como “doctrina Botín”, con tal de evitar su enjuiciamiento, o su obtención constante de toda clase de prebendas de parte del poder político, son “pecata minuta” al lado de lo que fueron los logros profesionales de este señor, así que “pelillos a la mar”.

Pero no.

Botín fue un magnífico ejemplo de banquero causante de daños y de una crisis descomunal que sale de rositas de cualquier cosa que haga como muestra de que el poder es él y lo que representa, por encima de cualquier otra institución representativa. Ha sido la muestra palpable de que el sistema financiero actual es cada vez menos compatibles, si es que no se puede decir que ya es totalmente incompatible, con el sistema liberal democrático y con el estado de derecho. Alguien que hace menos de un año decía descaradamente que estaba muy contento del dinero que estaba entrando “a chorros” en España, cuando cualquiera sabe que el país está empobrecido y que la gente vive cada vez peor, con una falta de sensibilidad y de sentido de país que es vergonzosa. Lo que mostraba Botín es, en el mejor de los casos, que para él lo que pasase por debajo de la esfera en la que se mueve era absolutamente irrelevante y no le preocupaba lo más mínimo.

El “creador de riqueza” tan “ejemplar” para los “libegales” dio origen, como he dicho, a la “doctrina Botín” del Tribunal Supremo sobre la acusación popular. Fue el caso de las cesiones de crédito, producto financiero que el Santander comercializó entre 1987 y 1989, captando unos 2.600 millones de euros con este producto, opacos fiscalmente, y por el que se comprometía a no revelar el nombre de los clientes a Hacienda. Se calcula que el perjuicio patrimonial a las arcas públicas pudo ascender a 84 millones de euros. En 1996, la Audiencia Nacional, aceptó el criterio de la defensa de Botín, según el cual, una acción popular no podía seguir adelante si no había una acusación particular de alguien directamente perjudicado, ratificado esto por el Supremo en 2007. Ese mismo año, cuando ya se avistaba en el horizonte la actual crisis económica, el Santander lanzó los “Valores Santander” (un caso muy similar, aunque no hayan tenido tanta relevancia mediática, a las preferentes de Bankia) con los que captó 7.000 millones de euros en 13 días de septiembre de 2007. Este producto financiero complejo fue colocado a muchos clientes particulares, en especial a jubilados. Muchos han tenido que ceder ante el Santander con quitas elevadas para transformarlas en acciones. Algunos juzgados han condenado al banco a devolver el dinero a quienes se negaron a pactar con el Santander. Otra del “creador de riqueza” ídolo de los “libegales” españolas fue el verse pillado junto con cinco de sus seis hijos con cuentas en el HSBC Private Bank de Suiza. No obstante, cuando se presentó la denuncia por presunto fraude fiscal, al aparecer estas cuentas, Botín y sus familiares ya habían regularizado su situación pagando 200 millones de euros en 2010. Otra pleito judicial en el que se vio envuelto fue por comercializar el fondo inmobiliario del banco a pequeños ahorradores, sin advertirles del riesgo. El banco, con su filial Banif, captó 640 millones de euros en comisiones entre 2003 y 2008. También fue un amigo inmejorable del PPSOE y de jueces como Baltasar Garzón. Gracias a sus privilegiadas relaciones con las cúpulas políticas consiguió, entre otras cosas, el indulto a su consejero delegado Alfredo Sáenz, condenado por un delito de acusación falsa contra cuatro empresarios en su etapa al frente de Banesto, en 1994. La lista sería de empezar y no acabar.

Botín, más allá de los éxitos de expansión de su banco que he mencionado, en absoluto fue ejemplo de nada ni un modelo de comportamiento digno de ser admirado socialmente, ni mucho menos un “patriota”. Los grandes megaempresarios de las finanzas no son más que apátridas a los que no suele importar gran cosa ni quitar el sueño las consecuencias que sus acciones tienen para millones de personas.

Bien es verdad que a mí, salvo por estas cosas que había que comentar, tampoco me ha quitado el sueño y me ha dejado indiferente esta muerte. NO ME ALEGRO, OJO, pero tampoco me apena (apenados, en todo caso, sus familiares directos, eso sí es comprensible). Que haya muerto este señor no es motivo para que se deje de recordar todo esto, como tanto gusta al santurronerío patrio, puesto que, en efecto, correr un “velo de santidad” sobre quien acaba de fallecer es uno de los deportes nacionales favoritos: aunque un sujeto fuera alguien no precisamente ejemplar, la muerte “límpia” el pecado y ya no se puede hablar mal de él, con la excusa de que ya no puede defenderse, el pobre… Alegrarme por supuesto que no (eso si ejecutan a un asesino o si unos terroristas zoquetes se matan con su propia bomba), pero lo de fingir pena por alguien que no conoces, o dejar de hablar sobre algo malo que haya hecho el susodicho mientras estaba en vida por “respeto”, es verdaderamente hipócrita. En España la superstición llega a tales extremos que hay una ley no-escrita que dice que “hay que respetar a los muertos”. Pero yo me rijo por otra ley moral, la ley de la Biblia, y en la Biblia no hay ningún requisito de respetar a los muertos si estos eran indeseables. Punto pelota.

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OFF TOPIC:

Ayer fue, como todos sabéis el 13 aniversario del 11-S.

No voy a poner esta vez una foto de la muerte y devastación que causaron los terroristas en el corazón de Nueva York aquel día de septiembre de 2001, y sí una del nuevo símbolo que ya se alza en ese lugar desafiando de nuevo a esos asesinos totalitarios y criminales: la Torre de la Libertad.

Y me voy a permitir citar a mi estimado amigo Alfredo:

“Mensaje a los terroristas y sus simpatizantes: Amanece de nuevo en Nueva York. Hoy, más hombres y mujeres participarán en la economía yendo al trabajo, más participación que nunca en toda la historia de Occidente. La economía no va perfecta…, pero sí va mucho mejor que para vosotros en esos pozos de terror e inmundicia infernal que habéis creado. Y con la inflación a niveles bajísimos, los niveles más bajos de la historia económica, podemos mirar con confianza hacia el futuro. Bajo el liderazgo de personas que no se rinden ante terroristas, Occidente sale más reforzado, más orgulloso, más fuerte y mejor que hace 13 años cuando atacasteis a todas las democracias occidentales. Jamás me arrodillaré ante vosotros. Y mañana, Nueva York amanecerá con esta gran nueva torre. Porque los países libres innovan, tienen un futuro. Vosotros destruis, nosotros construimos. Nunca vais a conseguir lo que queréis. Jamás”.

Torre Libertad


Responses

  1. Gracias por la cita. Siempre es un honor cuando me citan (me hace sentir que mis reflexiones sirven para alguien y eso es realmente lo que quiero, ser de utilidad a los demás).

    Ha escrito usted un artículo realmente excelente y poderoso, cantando verdades sobre Botín. Valiente. No, yo tampoco “me alegro”, por supuesto en este caso no sería procedente “alegrarse” pero no pintemos un cuadro falso de “empresario noble” porque eso es un insulto a nuestra inteligencia y mentir es pecado, por cierto.

    El liberalismo actual, especialmente en España, constituye un ideario saqueador y pirata, como no ha existido jamás en una filosofía mínimamente respetable.

    Como usted bien dice, es un liberalismo de casino aplicado “en el que todos han de jugar por narices, tengan las de ganar o las de perder”.

    Siempre cito lo mismo pero es que todo análisis moderno indica que por cada euro que se emplea o dólar en el comercio global, más de cien se destinan a operaciones de especulación que en NADA tiene que ver con la economía real. De ahí a tanto subdesarrollo y pobreza, por cierto.

    No, yo tampoco obviamente puedo afirmar con certeza nada sobre el alma de Botín, pero sí puedo asegurar esto, al igual que hice con el Papa: Si Botín murió realmente creyendo en lo que decía creer, sin lugar a dudas está ardiendo en el infierno. ´

    Desde un punto de vista estrictamente teológico, consistente con las enseñanzas de la Biblia, una de las verdades teológicas más aterradoras es que cada segundo muere un individuo que irá directamente al infierno.

    Ahí lo dejo.

    Saludos

  2. De nada, de vez en cuando me gusta incluir declaraciones poderosas de otras personas que puedan ser de utilidad y esta era muy adecuada para el aniversario del 11-S.

    Evidentemente, la suposición de cuál pueda ser el estado eterno actual de este hombre viene de unos hechos que evidenciaban lo que creía. Alguien que su idea de la “divinidad” parece ser que se reducía a poner un manto con un logotipo de su banco a una estatuta de una virgen o a quien parecía no importar demasiado comercializar productos financieros de riesgo, aún a sabiendas de que personas con poco conocimiento económico que los adquiriesen podían salir perjudicados, todo solo por un afán obsesivo por el dinero. Sabemos que nadie se salva por lo que hace, sino por gracia unicamente, pero lo que hace muestra los frutos que evidencian si ha recibido esa gracia o no.

    Botín es verdad que nunca llegó a ser condenado judicialmente, pero, desde luego, todo apunta a que si ello no ocurrió nunca fue, no solo por su capacidad para mover todo tipo de hilos políticos, como si se tratara de un poder fáctico más del Estado, sino porque tenía a su servicio y podía pagarse perfectamente los mejores servicios jurídicos de España. Así que ahora venir a ponerlo, como hacen los “libegales”, como un “ejemplo empresarial”, cuando es sabido que, en todo caso, lo que fue es un ejemplo de cómo poner lo público al servicio de mastodónticos intereses privados y convertir a una empresa casi en un Estado dentro del Estado, en efecto, es un insulto a la inteligencia. Si, encima, como parece seguramente, quienes lo escriben lo más probable es que sean becarios de esos medios, con el cerebro lavado para repetir siempre las mismas frases hechas “anti-sociatas” como si fuesen robots programados, entonces ya es un ejemplo de que más gilipollas no se puede ser.

    Saludos.


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