Posteado por: Javier | diciembre 21, 2014

Calvino no celebró la Navidad

Esta noche del domingo quería compartir un gran hallazgo sobre el tema “navideño” (ya que se acerca la fiesta del “Día del Jolgorio de los Paganos”, como Oliver Cromwell llamaba a la Navidad), un fragmento (en inglés) del libro del puritano George Gillespie “Una disputa contra las ceremonias papistas inglesas que se han entrometido en la Iglesia de Escocia”, escrito en 1637, en el que refuta a quienes en el siglo XVII intentaban manipular las palabras de Juan Calvino (y de otros reformadores) en algunos sermones que pronunció acerca del nacimiento de Jesús para intentar hacer creer que el reformador francés había defendido la conveniencia de celebrar la Navidad.

A ver, no es que quiera hacer un “casus belli” de esto, pero me parece de interés puesto que estos días también he visto en varios sitios el mismo argumento de que Calvino defendió la Navidad, o de que la Iglesia primitiva la celebraba desde el siglo II y que, en todo caso, fueron los emperadores romanos quienes intentaron sustituir la fiesta cristiana por una pagana. La verdad es que me da igual si fue primero el huevo o la gallina, que la Iglesia adoptara la Navidad como fiesta en el siglo II no por ello la hace válida puesto que sabido es que esa época fue en la que comenzaron a desarrollarse costumbres y tradiciones que nada tenían que ver con la Biblia y que, con el paso del tiempo, la tiranía eclesiástica convirtió en festividades de obligada observancia.

Los puritanos creían sin excepción en la “Sola Scriptura” y, como el resto de los cristianos calvinistas, proclamaban que si la Biblia no autoriza una observación o práctica religiosa, tal cosas no es permitida en la Iglesia y la vida del cristiano. Los reformadores de los siglos XVI y XVII declaraban que, si la Biblia no autorizaba algo en el culto, esto no era permitido. De este modo, los días festivos como la Navidad fueron sacados de las Iglesias presbiterianas y por varios siglos era un día celebrado solamente por los católicos-romanos y los anglicanos. Todo cambió en el siglo XIX, cuando los días festivos comenzaron a entrar en la Iglesia presbiteriana y así continúan actualmente, iglesias que declaran ser fieles a la Confesión de Fe de Westminster, que dicen seguir a Calvino, a John Knox y a los reformadores escoceses. Pero la práctica de muchas de ellas es justo la contraria a lo que dicen seguir.

¿Qué dijo en realidad Calvino?

El gobierno de Ginebra estableció muchas costumbres religiosas sin consultar a Calvino y, sin embargo, estas cosas se han achacado a Calvino. Muchas de sus cartas expresaban su desesperación por esto. En realidad, Ginebra había rechazado la Navidad y otros días festivos antes del regreso de Calvino a esta ciudad, tras su expulsión por el consistorio. Calvino expresó su descontento sobre este hecho de la prohibición de la Navidad, pero no porque fuera favorable a esta fiesta, sino porque el gobierno de Ginebra no lo había hecho con sabiduría, sino de repente, causando tumultos entre la gente.

Pero Calvino siempre había escrito en contra de los días festivos. Hay dos cartas, una escrita el 2 de enero de 1551 y otra de marzo del 1555, en las que habla y expresa su opinión en contra de los días festivos, incluida la Navidad. También escribió otras cartas donde expresó su felicidad de que la Iglesia en Zurich hubiera derogado tales celebraciones. Lo mismo sobre la Iglesia en Estrasburgo, Alemania.

El delegado escocés en la Asamblea de Westminster antes mencionado, George Gillespie, quien tuvo muchísima influencia en tal asamblea y en la formulación de los famosos Estándares, habló sobre el mismo caso de Calvino y los días festivos. Ya en el tiempo de Gillespie, muchos obispos de la iglesia anglicana trataban de usar a Calvino para defender sus usos de observaciones de días y de ceremonias. Los anglicanos, como los católicos-romanos, celebraban (y aún celebran) la Navidad, la Pascua, y etc. y estaban tratando de introducir tales cosas dentro la Iglesia de Escocia. Pero los presbiterianos y los puritanos escribían en contra. El libro de Gillespie fue la mecha que prendió la Segunda Reforma del siglo XVII y que se materializó en la Asamblea de Westminster. Gillespie recopiló citas de los reformadores del siglo XVI, como John Knox o el propio Juan Calvino, demostrando que los reformadores estaban en contra de estos abusos, incluyendo la Navidad. En el mismo libro el escribió contra los obispos anglicanos que trataban de usar las palabras de Juan Calvino para defender sus observaciones de la Navidad.

Aquí está el fragmento del libro en inglés (lo siento, pero en español no está de momento):

http://www.naphtali.com/articles/george-gillespie/holy-days/answers-to-objections/

Como he dicho, se ha intentado utilizar el que Calvino predicase sobre el nacimiento de Jesucristo. Claro que lo hizo, ¿qué pastor no lo haría? Pero, ¿lo hizo en el 25 de diciembre, día de Navidad, como una forma de celebración? Y, de todas formas, aún en el muy improbable supuesto de que Calvino lo hubiera hecho: la Iglesia no está sujeta a Calvino, sino a la Escritura.

Me parece que queda bastante claro el asunto.


Responses

  1. En efecto! Haya estado de acuerdo o no Calvino, la Iglesia no está sujeta a ningún hombre, sino a Cristo, quien la compró con gran precio, Quien se la presentará a si mismo sin mancha y sin arruga. Todo de acuerdo a las Escrituras, pero acercándonos a Cristo para tener vida.-


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