Posteado por: Javier | enero 25, 2015

Aquí hoy vamos con Syriza

Como comenté en la última entrada del año pasado, este domingo tienen lugar las elecciones generales en Grecia. En circunstancias normales, las elecciones en un país pequeño como el griego no tendrían demasiada relevancia internacional. Pero es que la situación es cualquier cosa menos normal y eso hace que todos los ojos estén puestos en Grecia.

Primero, por la posibilidad de que se produzca la victoria de Syriza, el gran favorito, uno de los nuevos partidos “no convencionales” que están surgiendo en los últimos tiempos allí y en otros países del sur de Europa. Ya veremos, de confirmarse esta victoria, con qué mayoría se produce, si es suficiente, si es teniendo que llegar a acuerdos que rebajarían bastante algunas de sus propuestas o si es necesario ir a una segunda vuelta, donde todo el voto que teme la llegada al poder de este partido podría unirse para evitar el triunfo de Syriza.

Y, segundo, porque también existe la posibilidad de que se inicie un proceso de cuestionamiento en el sur de Europa de la política austérica impulsada por Alemania y el gobierno de Merkel e impuesta a estos países con el fin de rescatar a la banca teutónica (aunque esto sea muy relativo, pues la mayoría de estos banqueros “alemanes” son unos apátridas que colocan sus sedes fiscales en Londres o Nueva York) que tan irresponsablemente trató de hacer negocios inundándolos de crédito.

Poco más vamos a poder contar que no se sepa de todos los mensajes agoreros y apocalípticos que llevan semanas resonando sobre la tragedia griega (nunca mejor dicho) que espera a los helenos si gana este partido izquierdista. Aunque podríamos decir que eso es nada con la que espera si se llega a confirmar esta victoria. Pese a que los “generosos rescates” encadenados que ha sufrido Grecia y la política austérica ha desplomado en PIB de este país en un 27% (un par de “rescates” más y Grecia retrocederá a la Edad Media o, mejor dicho, pasará a convertirse en un país más del Magreb, solo que ubicado al sur de los Balcanes), seguramente tendremso día a día noticias en los medios de comunicación relativas al empobrecimiento y la destrucción de la economía que estará provocando Syriza. Es lo que tiene poder fabricar las percepciones que te interesen cuando tienes el dominio de prácticamente la totalidad de los medios de comunicación.

Para ello, a Merkel no importa en absoluto apoyar a quienes reconocieron abiertamente haber manipulado las cuentas de Grecia para poder entrar en el euro, mientras chantajea la libertad que a los griegos otorga la democracia de emitir su voto a favor de quien les dé la real gana. Tampoco importa que, después de estos trucos de trilero, estos gobernantes (cuyas tropelías no se discuten en absoluto, no es esa la cuestión) consiguieran que su país pudieran vender la ficción de que Grecia poseía una “moneda fuerte”, el euro, a diferencia de lo que había sido el dracma. Una moneda fuerte con la que conseguir créditos de los de verdad, que les permitiera financiar su populista borrachera de gasto público, en la que se embarcaron durante la década pasada. Esa en la que se contrataban legiones de jardineros para cuidar pequeños jardines públicos o en la que había casi más coches oficiales que políticos. Nadie con dos dedos de frente niega eso. Aquí lo esencial es cómo se consintió todo aquello por los mismos que ahora se benefician de ahogar a los griegos con la austeridad. La banca alemana entregó a estos manirrotos la nada despreciable cifra de 53.000 millones de euros, mientras la francesa llegó aún más lejos, 75.000 millones, para financiar la fiesta populista de los dirigentes griegos (y eso que se suponía que los “populistas” son Syriza). Los mismos trileros a los que ahora dicen que los griegos deben votar para que no les sobrevenga la madre de todas las catastrofes.

¿Qué teme de verdad la Sra. Merkel, caso de que Syriza gane, para que se dedique a chantajear a los griegos?

Hay que tener en cuenta que la mayor parte de la impagable deuda griega ya no está en manos de las entidades financieras privadas alemanas o francesas que prestaron ese dinero, sino en las de la Troika (el BCE, el FMI y la Comisión Europea). En definitiva, los contribuyentes europeos, empezando por los propios alemanes y franceses (los españoles también pusimos nuestra parte, por cierto), a través de los rescates, somos los que hemos cubierto y asegurado las cantidades que estos financieros privados prestaron a países como Grecia. En el “socialismo capitalista” merkeliano (el de “los beneficios son privados, las pérdidas son públicas”) las cosas funcionan así. Si Grecia hubiera suspendido pagos antes de los rescates, el sistema financiero europeo habría quebrado y esto habría afectado al euro. Pero ahora no existe ese peligro, puesto que el 80% de la deuda griega (unos 250.000 millones de euros) es dinero que les prestó la Troika (los llamados “rescates”), dinero público con el que asegurar el pago griego a los acreedores financieros privados, a cambio de todo tipo de recortes y medidas de austeridad. Es deuda privada, generada por unos fulanos que se dedicaron a hacer un magnífico negocio la pasada década, supuestamente “asegurada” sobre la base de una ficción de tener una moneda fuerte, que ahora es endosada a los bolsillos de los contribuyentes: el “socialismo capitalista”. ¿Por qué creéis, si no, que son tan aficionados a mensajes subliminales como que los griegos y otros europeos del sur son unos tipos ociosos y perezosos que solo están deseando cobrar prebendas y prestaciones en dinero público que los sacrificados e industriosos europeos del norte han tenido que pagar de sus bolsillos?

Si siguen ahogando a Grecia, y más aún si gana Syriza, puede ser casi inexorable que Grecia abandone el euro y se pierdan esos 250.000 millones de euros (que hemos pagado todos los europeos PARA RESCATAR AL SISTEMA FINANCIERO PRIVADO, repetiremos todas las veces que haga falta, NO para que ningún “zangano” griego viva de la sopa boba, como insinúan muchos).

¿Por qué no se sentarían a negociar con Alexis Tsipras, el líder de Syriza, sobre qué se puede hacer para que Grecia pueda pagar sostenidamente esa deuda? Teniendo en cuenta que el propio Tsipras no parece ser alguien que venga con intención de poner todo patas arribas ni mucho menos de romper el euro.

Pues porque el problema no es el cobro de una deuda que está clarísimo que Grecia no va a poder pagar. Como los que, según Merkel, “hay que votar” tampoco han sido capaces. Es preferible estrangular a Grecia, aunque se pierda todo ese dinero (pérdida que, hemos visto antes, ya no va a poner en peligro su sistema financiero), a llegar con ellos a una reestructuración de la deuda que, de llevarse a efecto, solicitarían otros países del sur de Europa (España, entre ellos, así como también Italia y Portugal). Además, terminar de arrasar la economía griega sería muy útil para la propaganda de estos delincuentes: “Miren. Ya ven ustedes lo que ha hecho la extrema izquierda (“extrema izquierda”, según lo que entienden ellos por “extrema izquierda”, puntualizamos), han arruinado un país. Así que cuidadito con lo que ustedes hacen. Eso es lo que hay”.

Además, aceptar negociar con Syriza pondría de relieve el fracaso de la política austérica de alemanización del resto del continente. Hablamos mucho de lo mal que está España. Pero es que Grecia representa muchísimo mejor que España ese fracaso: la deuda pública griega creció solo un 21 % entre el 2008 y el 2013 (en España aumentó un 136 % en el mismo período). Pero la política austérica impuesta a Grecia hizo que el PIB se encogiera en el 27% que he mencionado antes, de forma que su economía no pudiera sostener esa carga de deuda pública, al reducirse los ingresos tributarios del Estado griego, dispararse el déficit, tener que pedir más dinero para cubrir ese déficit, más austeridad para pagar esa deuda, más déficit aún… en una espiral perversa en la que cuanto más “generosamente rescatado” es un país, más arrasada queda su economía.

Por cierto, un inciso. Pese a que en absoluto soy anti-pueblo alemán, lo que soy es anti-política del gobierno alemán, hay algo que nunca está de más recordar, ahora que se repite tanto la moralina de que, en todo caso, los griegos lo que estarían pagando es la mala política de los irresponsables que votaron, así que a fastidiarse y aguantar la penitencia. Menos mal que a Alemania, tras destruir Europa en dos guerras mundiales (algo infinitamente peor que los peores pecados de Grecia), no le aplicaron penitencia similar. Alemania nunca pudo abonar las indemnizaciones que los aliados le impusieron al finalizar las dos guerras mundiales. El “milagro económico alemán” de la segunda posguerra mundial en realidad fue el milagro de la condonación de sus deudas. Los vencedores de la II Guerra Mundial y el resto de afectados por la destrucción que Alemania provocó fueron solidarios, olvidaron los errores y no pretendieron castigar por ello a todo el pueblo alemán, sino que ayudaron, condonaron parte de la deuda y refinanciaron al mismo país que tan prepotente se presenta ahora. Otro tanto se puede decir de la reunificación, o más bien la absorción de la RDA por la RFA, así como la asimilación del nuevo estado alemán reunificado en la UE, que se hizo bajo las políticas monetarias que Alemania quiso hacer, tanto cuando equiparó cambios entre el marco occidental y el oriental, como cuando hizo política expansiva, como cuando subió los tipos de interés cuando quiso para parar esta expansión. Si el resto de Europa hubiera tenido la misma catadura que Merkel, ni Alemania hubiera reestructurado su deuda, ni se hubiera reunificado, y los alemanes hubieran seguido pagando la penitencia de la II Guerra Mundial.

Así que lecciones de moralina tanto de Merkel como de sus palmeros, las justas. Ya está bien de dobles raseros.

Ahora es el momento de que el resto de europeos del sur estemos con los griegos. Por ello, aunque no comparto casi nada con este partido izquierdista, en estas elecciones de hoy voy con Syriza:

syriza


Responses

  1. Syriza me parece una opción bastante deplorable y peligrosa. To Potami era la opción seria y responsable

    http://vozpopuli.com/blogs/5429-roger-senserich-la-ficcion-de-la-deuda-griega

  2. No es que Syriza sea algo optimo, aunque los problemas actuales de Grecia no son ellos quienes los han creado, pero sí puede ser un revulsivo que ponga de manifiesto de todo lo que se está haciendo mal en Europa y lo absurdo de esta política de depauperar países a base de una austeridad que al final no está sirviendo absolutamente para nada.

    Por cierto, magnífico este escrito de Tsipras anterior a las elecciones:

    http://iniciativadebate.org/2015/01/30/carta-abierta-de-alexis-tsipras-a-los-alemanes-lo-que-nunca-les-dijeron-sobre-grecia/


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