Posteado por: Javier | enero 31, 2015

Hitler no es modelo de nada

Ayer fue 30 de enero, así que se cumplieron 82 años del nombramiento de Adolf Hitler como canciller alemán. Al margen de que es un aniversario y una fecha señalada cuyo recuerdo actualmente provocará verdaderos orgasmos a los neo-nancys, es interesante hablar sobre un fenómeno y una leyenda urbana muy extendida: la afirmación de que “Hitler fue elegido democráticamente”.

El “Hitler también fue elegido democráticamente” se ha convertido en todo un mantra cuando se pretende deslegitimar el sistema democrático en general. También es usual emplearlo cuando se pretende caricaturizar a algún adversario político señalándolo como un totalitario en potencia. Se dice que puede ganar las elecciones democráticamente, sí, pero que también la elección de Hitler fue democrática y ya se vio luego lo que ocurrió. El actual “establishment” político-económico suele usar esa comparativa cada vez que surge algún partido o movimiento que intuya que puede amenazar su statu quo.

Utilizar el ejemplo de Hitler y extrapolarlo a nuestros días es comparar épocas y situaciones muy distintas entre sí. Pero es un recurso muy socorrido puesto que Hitler es un nombre que (con razón) genera en el subconsciente colectivo ideas relacionadas con una maldad casi absoluta. Utilizar la comparativa con personajes o  figuras que utilizaron los recovecos de los sistemas legales de sus países para desvirtuar la democracia o para implantar una dictadura te permite generar estados, como mínimo, de duda hacia la persona del adversario al que quieras destruir políticamente.

Un ejemplo en España lo tenemos con el partido político Podemos, y su líder Pablo Iglesias, y su comparación con el proceso que siguió Hugo Chávez en Venezuela para instaurar el régimen bolivariano. La mayoría de votantes de Podemos son de la izquierda y está claro que nadie en la derecha va a votarles en unas elecciones. Pero existe el peligro de que muchos votantes derechistas se queden en casa. Con lo que no hay mejor manera de animarles a ir a votar para evitar cualquier riesgo de un triunfo de Podemos que crearles, al menos, la duda razonable de que hay muchas similitudes entre la Venezuela del año 1998 y la España del 2015.

La realidad es que Podemos tiene cosas criticables, como su idea de fronteras abiertas y permitir que los inmigrantes entren en España como Pedro por su casa, con todos los derechos sociales, aparte de unas ciertas formas populistas, pretender presentarse como si la democracia fueran solo ellos y decir que todos quienes les critiquen en algo son “casta”, el “derecho a decidir” de Cataluña o el infantilismo y buenismo que impregna algunas partes de su programa, y no creo que vaya yo a ser votante de este partido. También se podrá discutir si hoy día es aplicable su programa económico, o si es más propio de la socialdemocracia nórdica (pero de la de hace 30 o 40 años, no de la actual) o más bien similar al de Mitterrand a principios de los 80, pero poco realista en el siglo XXI. Lo que ocurre es que la comparación de épocas y países es absurda. Otro de los mantras que se emplea muy a menudo es “en Venezuela decían lo mismo, que no era como Cuba, y ya se vio lo que ocurrió luego”. El paralelismo (un poco torpe, eso sí) que se pretende hacer es “en España decimos que no pasa nada, que no somos Venezuela… lo que demuestra que está pasando como en Venezuela en el año 98, cuando decían que aquello no era Cuba”. Pero, para empezar, es que Venezuela no es Cuba. El gobierno bolivariano de Venezuela es una porquería y un engendro, pero Venezuela no es Cuba, como no es Argentina, ni Uruguay ni Ecuador, son países con realidades distintas… ni siquiera se puede decir que Venezuela sea “comunista”, lo que se quiere dar a entender cuando se hace el paralelismo Cuba-Venezuela, lo que hay allí es un refrito de diversas formas de caudillismo autoritario que ha habido en Sudamérica en las últimas décadas, que hasta con dificultad se puede llamar “socialista”. Es nada más que eso, caudillismo populista. Venezuela es Venezuela y España es España, son dos países con dos realidades muy distintas. España no tiene petróleo, así que difícilmente alguien, aunque quisiera, podría imitar el sistema económico chavista, los españoles no aceptarían un sistema similar y aquí no hay los problemas que había en Venezuela en 1998 de inflación e inseguridad (porque cualquiera diría que acaso Venezuela era el “paraíso en la tierra” en los 90, antes incluso de que llegara Chávez).

Volviendo al tema de Hitler, puesto que con esto solo quería ilustrar un poco con un ejemplo actual como se crean este tipo de confusionismos, la realidad es que el dictador nazi no llegó al poder de forma democrática, como erróneamente se cree, sino a través de un golpe de estado.

El hecho fue que en 1932 Hitler perdió las elecciones presidenciales frente a Paul von Hindenburg , quien obtuvo un 53% frente al 36% de aquel. En julio de ese año se celebraron elecciones parlamentarias en Alemania, donde los nazis consiguieron 230 escaños, convirtiéndose en el primer partido en el Parlamento. Pese a ello, no tenían posibilidad alguna de gobernar por no contar con escaños suficientes. El presidente Hindenburg ofreció a Hitler la vicecancillería, pero éste la rechazó. En noviembre de 1932 hubo unas nuevas elecciones parlamentarias (que serían las últimas verdaderamente democráticas en la República de Weimar), en las que los nazis perdieron dos millones de votos y se quedaron en 196 escaños. Las elecciones regionales de Turingia fueron otro descalabro para el Partido Nazi. Es decir, tras estas últimas elecciones, la fuerza electoral de Hitler cada vez iba decayendo más.

Las elecciones de 1932 también habían dejado en una situación muy mala a la alianza del centro y la derecha, lo que llevó al canciller Franz von Papen a renunciar a su cargo. Hindenburg pensó entonces en ofrecer la cancillería a Hitler, pero ante la oposición del ejército nombró canciller al general Kurt von Schleicher. En enero de 1933, los socialistas y comunistas retiraron su apoyo a Schleicher, con lo que éste tuvo que dimitir. El presidente Hindenburg, pese a pensar en Hitler, volvió a nombrar canciller a von Papen.

Ahí es cuando tuvo lugar el golpe de estado de los nazis. Antes de que von Papen pudiera tomar posesión como canciller, las SA (Sturmabteilung) de Ernst Röhm, la sección más violenta y revolucionaria del Partido Nazi, tomaron el control militar de Berlín. Ante la amenaza y la coacción de las SA, Hindenburg nombró canciller a Hitler el 30 de enero de 1933. Tan violentas eran las SA y tan bien organizadas estaban de forma paramilitar que Hitler, posteriormente y al poco de llegar al poder, haría una purga en la que fusiló sus líderes (el propio Röhm incluido), temeroso de que, igual que habían hecho antes con la República de Weimar, le dieran un golpe de estado a él mismo.

Hitler aprovechó su nombramiento como canciller para disolver el Parlamento y convocar elecciones para el 5 de marzo de 1933. Antes he dicho que las últimas elecciones verdaderamente democráticas fueron las de noviembre de 1932, puesto que Hitler utilizó el tiempo entre el 30 de enero y el 5 de marzo para allanar el camino a la dictadura. Empleó el incendio del Parlamento para acusar del mismo a los comunistas, deteniendo a todos sus diputados e ilegalizando el Partido Comunista, y para convencer a Hindenburg de declarar el estado de emergencia, anulando todas las garantías constitucionales, imponer la pena de muerte para aplicar a aquellos que realizaran “alteraciones graves de la paz”, y para colocar a nazis en los más altos cargos del ejército.

Cuando llegaron las elecciones del 5 de marzo, Alemania ya era “de facto” un país dictatorial, en el que Hitler había “limpiado” a la mayoría de sus adversarios políticos, tras ser ilegalizados los comunistas. Y, no obstante, en las elecciones obtuvo el 44% de los votos, que tampoco la daban una mayoría suficiente, ello pese al ambiente de terror y coacción nazi con que se votó en esas elecciones. Pero ya daba igual, puesto que Hitler ya había instaurado la dictadura nazi en Alemania y en los próximos meses todas las instituciones democráticas, que quedaban ya en estado moribundo, iban a ser definitivamente abolidas.

Como vemos, pues, Hitler nunca accedió de forma democrática al inmenso poder dictatorial que llegó a acumular hasta proclamarse Führer. Electoralmente nunca tuvo la mayoría suficiente para gobernar en solitario y solo llegó al cargo de canciller tras un golpe de estado, un acto “legal” su nombramiento pero motivado por coacciones extralegales y antidemocráticas. Hay que tener en cuenta que la constitución vigente en aquel contexto, la Alemania de los años 30, permitía el establecimiento de poderes dictatoriales y la suspensión de la mayoría de la propia constitución en caso de “emergencia”, sin ningún tipo de votación, algo impensable en las democracias modernas. La democracia que permitió el ascenso de Hitler no estaba correctamente blindada contra su conversión en una dictadura, como sí lo están las democracias modernas. A esto habría que añadir el caos que había en Alemania en aquella época, algo que pone de manifiesto solo ver la extrema fragilidad e inestabilidad de todos los gobiernos que se formaban, los cuales solían durar tan solo unos pocos meses.

Con lo que ni Hitler llegó democráticamente al poder, ni ninguna comparación de aquella época y aquel país con nuestra realidad actual, a la hora de hacer un análisis político riguroso sobre los procesos electorales actuales, puede ser tomada mínimamente en serio.


Responses

  1. Buenas noches, Javier.

    Efectivamente, Hitler no llegó al poder con la mayoría absoluta de los votos pero no obstante sí obtuvo una mayoría relativa. No debemos a entrar a valorar otras circunstancias, pues los árboles podrían tapar el bosque.El pueblo alemán estaba harto del caos de Weimar, que no era capaz de evitar que Alemania siguiera siendo tratada como una colonia por los vencedores de la I Guerra Mundial. Los alemanes eligieron libre y soberanamente. Lo cierto es que aunque Adolfo Hitler instauró una dictadura, (los países de la Europa de entonces también lo eran), la práctica totalidad de los alemanes lo apoyaban ,como corroboraron distintos analistas extranjeros neutrales.

    La “Reductio ad Hitlerum” de la que hablaba Leo Strauss, muy usada por la gorda Merkel y sus secuaces no hace sino empobrecer el debate político. Ya estoy harto de viejecitas que se asustan al oír hablar de ciertas cosas.

    En el caso griego, pues yo no comparto ni las tesis de Syriza sobre la inmigración o sobre puntuales temas sociales, pero creo que los griegos han elegido soberanamente, y deben ser respetados. Ahora, tanto los progres como los neoliberales montan en cólera porque Syriza ha pactado con un partido soberanista de la derecha dura y porque no hay ninguna mujer en el gobierno. ¿Y QUÉ?.

    Lo voy a decir alto y claro. APLAUDO LA VICTORIA DE SYRIZA, a quién por cierto, respeto bastante más que al partido “coletero”. Pero eso es otra historia.

    Europa quiere recuperar su soberanía y desbancar a la repugnante troika mundialista que la gobierna. Pese a las discrepancias ideológicas, el consenso empieza a ser grande.

    http://www.liberation.fr/politiques/2015/01/25/syriza-jean-marie-le-pen-salue-un-desaveu-pour-l-union-europeenne_1188633

  2. Buenas, Sigfrido:

    El Partido Nazi obtuvo el mayor número de votos de los alemanes en las elecciones anteriores a 1933, distinto era que el sistema representativo de la República de Weimar no le permitía con esa mayoría relativa auparse al poder, me refería a eso y al absurdo de comparar procesos electorales actuales con el de la Alemania de entonces.

    “La “Reductio ad Hitlerum” de la que hablaba Leo Strauss, muy usada por la gorda Merkel y sus secuaces no hace sino empobrecer el debate político. Ya estoy harto de viejecitas que se asustan al oír hablar de ciertas cosas.”

    Precisamente hace un rato los neolibegales andaban en una de sus tertulias (no digo qué programa es para no hacerles publicidad gratuita, pero se puede intuir perfectamente) haciendo una comparación en la que decían que Podemos era “Hitler” y el PP-SOE los “judíos”. Hay que ser estupido.

    “En el caso griego, pues yo no comparto ni las tesis de Syriza sobre la inmigración o sobre puntuales temas sociales, pero creo que los griegos han elegido soberanamente, y deben ser respetados. Ahora, tanto los progres como los neoliberales montan en cólera porque Syriza ha pactado con un partido soberanista de la derecha dura y porque no hay ninguna mujer en el gobierno. ¿Y QUÉ?.

    Lo voy a decir alto y claro. APLAUDO LA VICTORIA DE SYRIZA, a quién por cierto, respeto bastante más que al partido “coletero”. Pero eso es otra historia.”

    En cuanto a Syriza, hay muchos que se han llevado las manos a la cabeza por su alianza con Griegos Independientes pero no debe extrañar para nada. El modelo de dicotomía entre izquierdas y derechas tradicionales está obsoleto y superado, y lo que se va a dirimir en Europa en estos años es soberanía y dignidad de los pueblos frente a troikas y austericidios. Los dos estaban de acuerdo en que lo más urgente para los griegos era renegociar la deuda y la austeridad, era el principal reclamo tanto de Syriza como de ANEL, así que no es raro que hayan conseguido ponerse de acuerdo, cuando en eso tienen un programa común.

    Tampoco coincido en todo con Syriza, pero su victoria ha sido magnífica tácticamente.

    Por cierto, habrá que ver hasta qué punto la noticia es seria, pero parece que la Troika anda más tocada por los resultados de Grecia de lo que se suponía (o de lo que vienen chuleando en la última semana):

    http://elpais.com/hemeroteca/elpais/portadas/2015/02/02/

    Saludos.

  3. Buenas noches, Javier:

    “el sistema representativo de la República de Weimar no le permitía con esa mayoría relativa auparse al poder, me refería a eso y al absurdo de comparar procesos electorales actuales con el de la Alemania de entonces.”

    Las situaciones y los contextos siempre varían. En Italia, el gobierno liberal de Facta era incompetente para mantener el orden en el país, amenazado por los socialistas más radicales, y por eso fue posible la llegada de Mussolini al poder. En Alemania pasaba otro tanto con la amenaza comunista, muy seria en aquel entonces. Von papel no encontró otra salida que la de facilitar a Hitler el acceso al poder. Lo cierto es que los dos regímenes fueron muy apoyados tanto en Italia como en Alemania, en buena medida por las políticas sociales que auspiciaron, le guste o no la gente. No deberían olvidar eso los neoliberales. Cuando las políticas sociales emprendidas se basan en la ruina económica y en la pérdida de soberanía de un país, se posibilita el advenimiento de las dictaduras.

    Cuando la democracia es convertida en una apestosa oclocracia manejada a su vez por una oligarquía de individuos que en lugar de por la patria miran sólo por sus intereses egoístas, todo es posible.

    “Precisamente hace un rato los neolibegales andaban en una de sus tertulias (no digo qué programa es para no hacerles publicidad gratuita, pero se puede intuir perfectamente) haciendo una comparación en la que decían que Podemos era “Hitler” y el PP-SOE los “judíos”. Hay que ser estupido.”

    Son cansinos estos payasos. Hablan más de Hitler que los mismos izquierdistas. Para ellos expresiones como “Hitler”, “Judíos”, “fascismo”, son un mecanismo similar al infantiloide “caca”, “culo”, “pis”.

    Lamentable su pésimo nivel intelectual.

    “El modelo de dicotomía entre izquierdas y derechas tradicionales está obsoleto y superado, y lo que se va a dirimir en Europa en estos años es soberanía y dignidad de los pueblos frente a troikas y austericidios”

    Muy de acuerdo, Javier. Tu análisis es correcto. Tengo informes de que incluso Amanecer dorado ve con buenos ojos muchas de las propuestas económicas de Syriza, sobre todo aquellas que tienen que ver con garantizar la soberanía griega.

    Si Syriza, debidamente presionado por ANEL, cambia sus posturas en el tema migratorio, y también en determinadas cuestiones que sí suponen un aumento injustificado del gasto, creo que facilitarán la creación de un fuerte gobierno de concentración nacional.

    Pero como dices, esta dicotomía es en un buena medida falsa. No hay más que leer el programa económico del Frente nacional francés, que realiza magníficas propuestas para garantizar la soberanía francesa y relanzar la industria y la agricultura patrias. Los neoliberales y los progres babosetes de turno vendidos a la Troika, se escandalizan si alguien los vota, pero sin embargo no proponen medida alguna para mejorar las condiciones de sus respectivos países.

    Saludos

  4. Hola, Sigfrido:

    Lo cierto es que con respecto a lo que ocurrió en Alemania en el período de entreguerras se pueden sacar lecciones muy valiosas (pues la historia es algo cíclico que suele repetirse) sobre hasta qué punto es poco inteligente humillar y asfixiar a un país cuando está totalmente derrotado y depauperado, de hecho, ese error no se cometió después de la II Guerra Mundial. El caso de Italia fue un poco distinto pues allí lo que había más bien era decepción porque entendían que había poco reconocimiento de los aliados a la contribución italiana en la I Guerra Mundial y que el esfuerzo no les había valido la pena, pero posiblemente faltó bastante “mano izquierda” a los aliados con Alemania, tanto en cuanto a las perdidas territoriales como a las indemnizaciones económicas, con la consecuencia de que se fue alimentando un germen que llevó al final al nazismo.

    No es que las cosas vayan a ser iguales exactamente, pero sí hay una situación en la que las políticas que se implementan son de empobrecimiento generalizado y de entrega de la soberanía de los países, puesto que quienes (supuestamente) gobiernan, en realidad no son más que administradores de los dictados de entes supranacionales y antidemocráticos como la Troika, lo que ocurre en España con el PP-SOE o sucedía en Grecia con ND y con el PASOK.

    En lo fundamental, sus políticas no difieren casi nada y no van a hacer nada por la libertad ni por el bienestar de sus pueblos puesto que el objetivo no es ese sino apuntalar todo lo posible el sistema económico neoliberal. La única “libertad” que interesa a los neolibegales es la de circulación de capitales sin ninguna restricción ni tasa y de trabajadores precarios a los que emplear en régimen de semiesclavitud. Por eso, curiosamente, a pesar de todo lo que han criticado, nunca se ha visto que ningún neolibegal ataque las propuestas en materia de inmigración de Syriza o de Podemos (a pesar de que estos las están matizando algo en las últimas fechas). No solo porque son unos auténticos apátridas, sino porque es su sueño dorado: si pudieran volcarían toda África aquí para tener una legión de esclavos que presionara a la baja las condiciones laborales de los autóctonos y reventase los servicios sociales. Obviamente, la inmigración debe estar muy bien regulada y venir los trabajadores que sean estrictamente necesarios, por eso mismo y porque lo verdaderamente humanitario es ayudarles a salir de la pobreza en sus propios países. Para algunos de esos países del tercer mundo, a pesar del dinero que puedan mandar los que estén fuera, perder población a causa de la emigración es un drama puesto que suelen marcharse de allí siempre los más jovenes, sanos y preparados.

    Pero, claro, esto a los neoliberales no importa. Si no les importa nada empobrecer países descapitalizándolos economicamente, poco les va a importar empobrecerlos descapitalizándolos humanamente.

    Saludos.

  5. Buenos días, Javier:

    Tema Postguerra I Guerra mundial.

    Absolutamente de acuerdo. De hecho, tan cierto es lo que dices, que el mismo Churchill, allá por el año 1934 llegó a decir que si Inglaterra se hubiera visto en la misma situación que Alemania tras una guerra, él habría saludado con júbilo el advenimiento de un Hitler. Hace un par de años Pat Buchanan publicó un libro excelente, desde un punto de vista muy desapasionado y frío, sobre los errores que dieron lugar al estallido de la II guerra mundial, que hubiera sido una confrontación perfectamente evitable, sobre todo porque Hitler no sólo no consideraba a Gran Bretaña como un enemigo, sino como un aliado natural de Alemania que debería seguir dominando los mares. Tanto es así que Ian Kershaw comenta en su biografía sobre Hitler que éste se agarró un cabreo monumental cuando Japón conquistó Singapur, porque “el Reino Unido había perdido su principal bastión en el sudeste asiático”.

    Como apuntas, la situación en Italia era distinta, y sin duda Mussolini llegó al poder tanto por la crisis económica y social como por la real amenaza social-comunista. Yo, al igual que Ernst Nolte y otros autores, estoy convencido de que sin revolución bolchevique y sin Comunismo, el Fascismo y el Nazismo no hubieran existido. Como mucho, habrían existido regímenes corporativos a la Bismarck pero sin llegar a extremos. No olvidemos tampoco que el liberalismo individualista fue culpable de graves crisis sociales, y que Bismarck fue el primer político europeo que adoptó muy sagazmente políticas soicales eficientes precisamente para neutralizar así a los socialistas. El “mercao por el mercao” conduce a la destrucción del cuerpo social.

    Los problemas con la soberanía a los que también haces mención, son también trasladables a aquellos convulsos tiempos. Hoy día las multinacionales y los organismos supranacionales se creen con impunidad para hacer y deshacer a su antojo. Por culpa de este “Mercao global”, el Tercer Mundo se encuentra en una situación mucho peor que en la época de la colonización.

    “La única “libertad” que interesa a los neolibegales es la de circulación de capitales sin ninguna restricción ni tasa y de trabajadores precarios a los que emplear en régimen de semiesclavitud”

    De ahí que fomenten la inmigración a gran escala de tercermundistas, la incorporación masiva de la mujer al trabajo, los mini-jobs…para tirar los salarios a la baja y crear un régimen de esclavitud encubierta.

    “porque lo verdaderamente humanitario es ayudarles a salir de la pobreza en sus propios países”

    Exacto. Esto es precisamente lo que dice la señora Le Pen.

    Lo contrario, es fomentar a figuras tan detestables como Amancio Ortega.

    “Por eso, curiosamente, a pesar de todo lo que han criticado, nunca se ha visto que ningún neolibegal ataque las propuestas en materia de inmigración de Syriza o de Podemos”

    Sin duda. Y eso es porque la izquierda en general, es mundialista, si bien anti-capitalista. Tanto “Chiripas” como “Jodemos” son universalistas en estos puntos. De todos modos creo que ANEL tirará de las orejas a Syriza, y que probablemente en el punto de la inmigración estos deban recular.

    Un saludo.


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