Posteado por: Javier | marzo 24, 2015

Un vistazo a Andalucía

Ayer se celebraron unas nuevas elecciones autonómicas andaluzas y el interés fundamental de esta cita, a diferencia de otras anteriores, iba a ser una proyección para el resto de España fuera de lo habitual. Y a fe que lo ha sido pues va a haber aspectos muy interesantes sobre cuáles van a ser los derroteros políticos del país en los próximos meses.

Los resultados han sido estos y ahora los comento:

PSOE  35,4% (47 escaños); PP  26,8% (33 escaños); Podemos  14,8% (15 escaños); Ciudadanos  9,3% (9 escaños); IU  6,9% (5 escaños)

Primero de todo, existía la duda de hasta dónde iba a llegar el desgaste del bipartidismo PP-SOE. Y, como era de suponer, a quien menos ha afectado es al PSOE: ha perdido 160.000 votos pero ha mantenido los mismos escaños que tenía y ha terminado siendo la lista más votada gracias al desplome espectacular del PP, que ha caído a su nivel más bajo desde el año 1990 (pese a que andan hoy celebrando que no han caído en su apoyo con respecto a las europeas, el que no se consuela es porque no quiere). Un derrumbamiento de 50 a 33 escaños que es un reflejo de la política de la desgracia andante que ocupa la Moncloaca.

No me gusta para nada el PSOE pero reconozco que tampoco es que vaya a derramar ni una lagrimita por el descalabro de un partido que, precisamente, no es que se caracterice por sus simpatías hacia Andalucía. Por otra parte, muchos queremos un cambio en Andalucía, efectivamente, pero no al modelo peperil-valenciano o madrileño. Puesto que viendo el hacer pepero en estas comunidades más de uno tenemos la impresión de que si el PP no tiene una red de corrupción en Andalucía similar a la que la PSOE tiene montada con el caso ERE es, sencillamente, porque en el sur no ha llegado nunca ni a soñar con aposentarse en la presidencia de la Junta.

Lo cierto y verdad es que el PSOE siempre ha contado, cuenta y contará con un voto estructural muy solido en Andalucía que le permitirá no bajar de cuarenta y tantos escaños, por muy precaria que pueda llegar a ser su situación en el resto de España (de paso, la federación andaluza consigue que, a nivel nacional, el PSOE no caiga en la irrelevancia más absoluta), un voto que suele ser muy fiel en el medio rural (de hecho, es en las ciudades el voto “urbanita” el que ha introducido algo de ruptura con el bipartidismo en Andalucía).

¿Por qué es esto? Podemos empezar con una retahila de improperios y chascarrillos, como suele hacer la prensa derechista mesetaria (…y no pocos simpatizantes del PP, incluso en la propia Andalucía) sobre “andaluces vagos, aficionados a vivir de la subvención y la sopa boba, etc…”, o echar una vista a lo que ha habido tradicionalmente en el campo andaluz, el gran bastión del PSOE. Las capitales de provincia y los pueblos grandes pueden no ser distintos a otros municipios de España, pero lo del campo andaluz es algo a analizar. Andalucía es una tierra con una larga y triste historia de caciquismo y autoritarismo en el medio rural. Hace bastantes décadas ya (casi hasta la llegada de la democracia), no era raro que las masas de peones agrícolas se dirigieran a las casas de los grandes latifundistas, duques o marqueses, para pedir trabajo. Un trabajo que solía ser muy duro, de sol a sol y a cambio de unas pocas pesetas la jornada. Y eso es lo que había, lo tomaban o no. Y mejor que lo tomaran pues, de lo contrario, a ver qué daban de comer a sus familias. Con el gobierno socialista eso no ha vuelto a ocurrir en Andalucía, es una realidad que hay que reconocer, más allá de una muy mala gestión en otros temas. Así que no debe extrañar en absoluto que mucha gente vote al PSOE si perciben que durante las tres décadas de gobierno de este partido por lo menos han llegado a tener un nivel de vida mucho más digno que el que sufrieron sus ancestros.

No obstante, si finalmente el PSOE no llega a un acuerdo con Podemos o con Ciudadanos y se ve abocado a gobernar en solitario, es verdad que puede ser una primera perdida del poder casi absoluto que han venido teniendo durante décadas en Andalucía. De hecho, en 2012 tenia como socio seguro a IU, que en Andalucía, a la hora de los pactos, prácticamente funciona como un apéndice del PSOE. Es decir, los 12 parlamentarios de IU a efectos prácticos era como si fueran 12 parlamentarios más del PSOE, un servilismo total. Tanto es así, que ha sido la propia Susana Díaz la que ha roto el acuerdo con IU (por su “giro radical” y “acercamiento a Podemos”, según ella) y convocado elecciones, jugada en la que al final le ha salido el tiro por la culata. Ahora con los escaños de IU no le llega y su aliado más potencial, Podemos, en teoría es un posible socio muchísimo más díscolo e imprevisible que IU. La verdad es que todo dependerá de lo que decida hacer Podemos, si quiere convertirse en la nueva IU o no. No lo veo claro, pues aliarse con el PSOE andaluz, después de todo su discurso contra la “casta”, no solo sería una incongruencia absoluta sino como pegarse ellos mismos un tiro en el pie, dado que los socialistas andaluces son un auténtico “partido piraña”, son como el ácido sulfúrico para todo aquel que se mete en pactos con ellos. No obstante, si llegara a ocurrir, pocas cosas ya pueden sorprendernos.

A propósito de esto, un aviso a navegantes a los nuevos partidos que han entrado en el Parlamento andaluz y algo digno de estudio lo que ocurre con todos aquellos que pactan con el PSOE andaluz: o acaban engullidos por el propio PSOE o terminan en la ruina extraparlamentaria. Ocurrió con el PA (el Partido Andalucista, un partido nacionalista andaluz, más o menos moderado, que sostuvo a los socialistas en el gobierno autonómico a finales de los 90), y va camino de pasar con Izquierda Unida. Razón de más para que a Podemos y Ciudadanos ni se les pase por la cabeza pactar con el PSOE.

Al margen del PP, el de IU era otro bajón esperado, un partido que no ha hecho absolutamente nada por limpiar la corrupción institucional en que está enfangada la Junta de Andalucía, pese a que algún ingenuo pudiera llegar a pensar que su entrada en el gobierno andaluz iba a aportar algo de honradez.

Y en cuanto a los dos partidos nuevos, ¿ha tenido un buen resultado Podemos? Sí y no. Para sus dirigentes habrá sido algo decepcionante si de verdad se creían las grandísimas expectativas que habían creado en Andalucía, o sea, captar casi todo el voto de IU y gran parte del voto socialista. En ese sentido, el 15% y los 15 escaños no serían un buen resultado. Pero si se tiene en cuenta que son sus primeras elecciones, que han irrumpido con fuerza en el Parlamento andaluz y que venían a una comunidad con unas características muy complejas, donde, como he explicado antes, el PSOE tiene un número fijo de votos que siempre va a recibir sí o sí, la realidad es que sí es un buen resultado. Como era lo lógico, no se produjo la gran sangría de votos del PSOE pero, aún así, es un resultado destacable.

Un inciso sobre esto. Aunque es cierto que, igual que el PSOE es más fuerte en Andalucía, Podemos lo va ser en el resto de España, queda demostrado lo descabellado y absurdo de toda la fantasmagórica campaña del miedo y los asustaviejas, la del “que viene Podemos” o “que viene el coletas” “uyyyyyyy, ¡Venezuela, Venezuela!¡Maduro, Chávez!”… que podría traducirse en “vota PP” (o PSOE, en menor medida). Todo el jaleo mediático (sobre todo, el de mis queridos frikis de la ultraderecha de la TDT) ha sido montado a cuentas de un partido que, al final, ha sacado un 15% del voto en Andalucía y que en España se va a mover entre el 20 y el 25% de los votos quizás. El fin último de toda esta campaña, que en ocasiones ha rozado lo surrealista, era evidente: “VOTA PP” (sí, por las narices).

En lo que respecta a Ciudadanos (o “Sidatan”, como diría el libegal pepero Carlos Floriano), ha sido la otra revelación. Muy meritorio el resultado, teniendo en cuenta que ha ganado 322.000 votos con respecto a los que consiguió en Andalucía en las Elecciones Europeas del año pasado, que hace unos meses ni siquiera existía por estas tierras, con una campaña improvisada, con Albert Rivera teniendo que multiplicarse y con un candidato más bien malo. Eso sí, teniendo en cuenta que aún es un partido sin unos cuadros muy consolidados, a este paso, en próximas citas electorales a Rivera van a tener que clonarlo o estirarlo como un chicle para que pueda estar en varios sitios a la vez, pues al final ha sido su carisma y el hecho de que, en general, la percepción de él es muy favorable (a lo que ha ayudado mucho el trato amable de los medios de comunicación) lo que ha llevado a este resultado.

DE MOMENTO (e insisto en el DE MOMENTO, puesto que lealtad inquebrantable no le tengo a ningún partido, por eso lo pongo en mayúsculas) la considero una opción bastante razonable dentro de lo que hay. Espero que sigan desarrollando un liberalismo progresista y moderado y una política de consensos, que vigilen a los arribistas que intenten subirse al carro para ganarse fácilmente un sueldecito público y también a elementos libegales que vengan rebotados, sobre todo del PP, e intenten escorar el partido hacia esas posiciones indeseables.

¿Qué más se puede decir? Se han quedado fuera UPyD y VOX. Los de Rosa Díez cometieron la gran cagada de dinamitar cualquier posible acuerdo con Ciudadanos y, no obstante, es una pena que se hayan quedado fuera pues es un partido con ideas interesantes también. Y VOX, bueno… 17.000 votos, menos que partidos más bien pintorescos como la PACMA, pero es que, macho, ¿Qué esperaban los despechugados de la camisa blanca? Cuando han entrado en Andalucía como elefantes en una cacharrería, diciendo que Podemos iba a traer el burka, la “islamización”, el arrojar homosexuales desde la Giralda y rezar cinco veces al día mirando a La Meca, y con un mensaje extremista y ultracatólico. Cuando surgió pudo haber sido un partido donde gente conservadora más bien moderada tuviera su sitio pero, desde que el Abascal (el señor que dice que el PP es “de izquierda” y “socialdemócrata”) tomó los mandos, el viraje ha sido hacia la derecha casposo-torrentera más cutre. No obstante, este partido no tiene peligro alguno.

En resumen, el sistema bipartidista de momento se mantiene, pero algo más deteriorado que antes del domingo. Andalucía es una tierra con unas características muy peculiares (mucho medio rural sobre todo) que favorece que el PP-SOE mantenga el núcleo básico de su electorado, pero los resultados en las ciudades apuntan a que parte de la derecha e izquierda urbanas en el resto de España empiecen a virar hacia Ciudadanos y Podemos, respectivamente, conformando un escenario cuatripartidista.

Como veo que en otros blogs también se han hecho eco del tema, voy a dejar aquí varios enlaces interesantes:

Andalucía pone a prueba las encuestas. La República Heterodoxa

Las elecciones andaluzas del 2015. Liberalismo Democrático

Resultados de las elecciones andaluzas 2015. Entre lo esperado y la hipótesis. El Republicano Digital


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