Posteado por: Javier | diciembre 23, 2015

Las elecciones del 20D, un análisis

Ya ha pasado el “día después” de las elecciones, de modo que ya podemos ir sacando con mayor tranquilidad algunas conclusiones de los resultados. Los resultados son de sobra conocidos, así que no me voy a parar a comentarlos, sencillamente empezaré por decir que definitivamente se han roto los esquemas cuadriculados bajo los que hemos vivido hasta ahora y que nada volverá a ser igual que en el pasado.

La vieja dicotomía PSOE-PP, con uno de los dos partidos turnándose en la preponderancia por ciclos, se ha roto. Mentalmente teníamos asumido que vivíamos en un sistema bipartidista y que las elecciones generales prácticamente eran unas presidenciales, por mucho que no fuera así ni mucho menos.

Ni el PP ni el PSOE pueden formar gobierno como ha venido ocurriendo hasta ahora, ni por sí solos con su mayoría absoluta, ni con los apoyos puntuales que habían tenido hasta no hace mucho, la derecha nacionalista vasca y catalana. Muy significativo es que Ciudadanos, el partido diseñado y promocionado por el establishment como último recurso para ser la pata que sostuviera el bipartidismo, haya resultado un fiasco total (propiciado, sobre todo, por los errores que ha cometido en la campaña electoral): con sus decepcionantes 40 escaños no va a poder apuntalar un gobierno ni de PP ni de PSOE.

Existe la posibilidad de un gran frente formado por PSOE, Podemos, IU y todo el resto de la Cámara, excepto PP y Ciudadanos (como es lógico). Una posibilidad remota, puesto que el PSOE no asumiría muchas de las exigencias de los nacionalistas… o las de Pablo Iglesias, quien puede poner unas líneas rojas inasumibles al PSOE, buscando desgastarlo más aún ante unas posibles nuevas elecciones. O también cabe la posibilidad de una “gran coalición” entre PP-PSOE, o la variante al mismo, es decir, que tanto los socialistas como Ciudadanos se abstengan en el debate de investidura y dejen el paso libre a Rajoy. O incluso puede jugárselo todo a la carta de bloquear cualquier posibilidad de acuerdo de investidura e ir a unas nuevas elecciones que podrían ser como una ruleta rusa para el PSOE. Podrían convertirse en una especie de “segunda vuelta” un tanto sui géneris entre PP o PSOE… o podrían ser como pegarse un tiro en el pie, con Podemos fagocitando aún más voto socialista y dejando al PSOE en una situación muy similar a la que se ha visto abocado su partido “hermano” en Grecia, el PASOK.

El partido al cual el inefable Felipe González convirtió en una mera máquina de captar votos ve como, casi maquiavélicamente, sus resultados le han convertido en la piedra angular de lo que va a pasar en los próximos meses y en medio de una contradicción de difícil resolución ¿Qué va a hacer Pedro Sánchez? Creo que ni él mismo tiene ni la más remota idea de qué hacer, que está metido en un laberinto del que no sabe cómo salir. Es más, ¿manda lo suficiente en el PSOE Pedro Sánchez? No lo sabemos, pero todo apunta a que su propio liderazgo no es muy sólido que digamos, con lo que parece que será la corriente mayoritaria dentro de su partido la que tomará la decisión final… y quién sabe si entre esas decisiones no estará incluido también el ruede de la cabeza de Pedro Sánchez. Susana Díaz (cuya ambición conocemos de sobra en Andalucía) está al acecho.

No sé qué posibilidades habría de una “gran coalición”. Es seguro que, dado que el plan A (PP + Ciudadanos), el favorito de los poderes financieros y empresariales, ha pinchado en hueso, Pedro Sánchez y el PSOE empezarán a recibir presiones de todo tipo para que no obstaculicen un gobierno que dé “estabilidad” (entiéndase, por supuesto, estabilidad a según qué intereses particulares, no a los de la mayoría de españoles). Un acuerdo de este tipo beneficiaría en el corto plazo a PP y PSOE, puesto que les permitiría seguir beneficiándose de los réditos del régimen político vigente, pero no hay dudas de que les causaría un desgaste tremendo. Y, por supuesto, el partido que saldría peor parado sería un PSOE que, contra la voluntad de sus votantes y afiliados de toda la vida, se dedicase a sostener un gobierno que continuaría en la senda de la legislatura anterior, es decir, gobernando únicamente para una minoría de españoles y aplicando unas políticas nefastas que sólo favorecen a los de arriba, en perjuicio de la mayoría. Algo que, no obstante hay que decir, ya lo hizo el propio PSOE en los turnos en que le tocó gobernar con González y Zapatero, aunque fuera de forma más contradictoria y limitada que la derecha cuando a ésta le ha correspondido tocar poder.

Más allá de este sudoku, hay otras dos consideraciones.

La primera: la dicotomía PP-PSOE se ha partido en dos. Fundamentalmente, debido a la brecha generacional de la que tanto se viene hablando últimamente que existe en España: entre los mayores y los jóvenes. La España que ha sostenido a los dos partidos tradicionales es generalmente la más envejecida y proclive al “virgencita que me quede como estoy”. Sobre todo en el caso del PP. La mayoría de sus votantes forman una especie de bunker de gente o bien mayor de 65 años, poco aficionada a lo que ven como “aventuras” y bastante asustadiza, o bien más joven, pero a la que entran casi sudores fríos cada vez que se les menciona algo que suene un poquito a “izquierda”, es decir, gente posiblemente incluso desideologizada en muchos casos y que prácticamente sólo es capaz de definirse como derechista por su rechazo a la izquierda. Y que antes votaba al PP exclusivamente para evitar “que ganen los sociatas”, como ahora lo hace únicamente para evitar “que gane el coletas”.

La segunda: de momento, los partidos pro-austeridad y favorables a las políticas en beneficio de los bancos, grandes empresas y lobbys económicos más poderosos, han ganado y tienen mayoría. Eso indican los resultados de PP, Democracia y Libertad (la nueva marca de la antigua CiU), Ciudadanos y el PSOE (aunque, como he dicho antes, el PSOE lo sea de forma más disimulada y solapada que los anteriores). O, mejor dicho, sin siquiera tener necesidad de presentarse a las elecciones, los titulares de esos intereses las habrían ganado gracias a estos partidos. Como he intentado (mejor o peor) exponer en entradas anteriores existe un paradigma mental muy extendido entre muchísima gente corriente de que la “moderación” y la “sensatez” son estas políticas defendidas, sea con mayor o menor intensidad, por estos partidos. Cuidado, no me voy a dedicar a abroncar a esta gente ni a tacharlos de tontos. Es lo que hace muchos años explicó el famoso líder socialdemócrata canadiense (y también pastor protestante, por cierto) Tommy Douglas en la fábula de “Mouseland”, en la que comparaba a los votantes con ratones, y la forma en que ambos eligen a los gatos negros o blancos como sus políticos, pero nunca sus propios ratones: lo que significaba que los trabajadores y sus intereses generales no estaban siendo atendidos por la elección de los políticos ricos de los partidos liberal y conservador (gatos blancos y negros), y que sólo una parte de su clase (ratones) podrían servir a sus intereses (los ratones):

En eso, en todo caso, la responsabilidad esencial es de la izquierda actual, que no ha sabido ni ha sido capaz de desarrollar una forma vehicular comunicativa que haga a las masas apoyar y votar fuerzas a favor de sus intereses económicos y de clase. Cualquiera diría que la actual derecha (la ECONÓMICA, ojo, otra cosa es la derecha moral, que claramente ha perdido ante la derecha económica y la izquierda cultural) en las últimas tres décadas hubiera pasado horas y horas estudiando a Antonio Gramsci y los métodos de desarrollar pensamientos hegemónicos, puesto que han reconocido la importancia de la cultura popular para influir en el pensamiento de las clases desfavorecidas y así mantener su hegemonía. Aunque defienden un sistema económico terrible, desastroso y dañino para los intereses de la mayoría, saben comunicar sus ideas de manera que las pueda digerir el gran público. Y lo hacen con una narrativa muy sencilla que lleva a muchísima gente a culpar a su vecino en vez de a las instituciones financieras. ¿Cuánta gente, no precisamente multimillonaria, conoces que piensa que sus vecinos que votan a la izquierda lo hacen porque piensan que son unos “caraduras que quieren sopa boba o una pensioncita”? Posiblemente más de la que crees. Son cambios que se producen casi imperceptiblemente. Es como la metáfora de la rana que metes en una cazuela con agua con la intención de cocerla. Si subes rápidamente la temperatura, la rana saltará de la cazuela y escapará. Pero, si la subes gradualmente, la rana ni se dará cuenta y terminarás cociéndola. Así, gradualmente, se crean estos paradigmas culturales. Es una narrativa odiosa, pero hay que reconocer que es una narrativa potente que se utiliza para manejar audiencias. La izquierda ya no sabe hacer esto.

Por cierto, hablando de Gramsci, uno de sus estudiantes, Pablo Iglesias, en parte se puede decir que ha sido responsable de esta situación. Y eso tampoco se puede eludir. Es cierto que le ha perjudicado el sistema electoral español, que ha provocado que con unos pocos menos de votos tenga muchos menos escaños que el PSOE. Pero si hubiera aceptado la confluencia con IU que Alberto Garzón le pidió con tanta insistencia, el resultado habría sido muy distinto, a la vista del éxito que han tenido las confluencias en varias regiones, caso de Cataluña, Galicia o Valencia. Si Rajoy sigue gobernando, en parte habrá sido mérito del señor Iglesias. Por otra parte, el empecinamiento de Iglesias con el reconocimiento del derecho de autodeterminación de Cataluña sin duda ha podido espantar a mucha gente que hubiera estado dispuesta a votar a la izquierda en toda España. Está claro que Iglesias no desea la independencia de Cataluña pero, como muy habitualmente le ocurre en otros temas, por su deseo de marcar distancias tanto con el PP como con Artur Mas, se ha explicado fatalmente. Además, centrar la agenda en este tema es entrar en el juego de Mariano Rajoy y Artur Mas. Más quisieran Rajoy y Mas que se esté todo el día hablando de esto y no de los recortes y el empobrecimiento salvaje que las políticas de uno y otro han provocado. Y, por otra parte, ni ha habido ni se recuerda ningún dirigente o partido de izquierdas que propusiese el derecho a la secesión de las regiones de un país y ganase las elecciones: ni Olof Palme en Suecia, ni Salvador Allende en Chile, ni Willy Brant en Alemania, ni François Mitterrand en Francia, ni Clement Attlee en el Reino Unido, ni Alexis Tsipras en Grecia, ni Rafael Correa en Ecuador, ni José Mujica en Uruguay, ni… ¿seguimos? Ninguno.

Al menos, una cosa sí podemos decir. No sé que va pasar en cuanto al juego de alianzas o si estaremos abocados a nuevas elecciones. Pero el nuevo panorama político que tenemos en España no va a permitir con tanta facilidad que pasen con total impunidad (ni sin contestación) ni la implementación de las medidas de austeridad loca impuestas por poderes que no hemos elegido, ni las políticas de recortes, ni las transferencias de rentas de los de abajo a los de arriba, ni el sistema de corrupción generalizada en beneficio de las grandes empresas. Podría ser el momento en que empiece un proceso de regeneración democrática que lleve a una ley electoral más justa, medios públicos independientes, más transparencia, recuperación económica en la que prime la lucha contra la desigualdad, creación de riqueza real, que beneficie a todos y no sólo al 1%, y empleo, recuperar nuestra soberanía como país y, en definitiva, que los partidos dejen de ser los representantes en el Congreso de los intereses de la banca y las empresas más poderosas, convirtiéndose en lo que se supone que son, representantes de los ciudadanos.

Mucha gente fue ayer testigo de cómo los poderes financieros “sugerían” (por decirlo suavemente) cuál debía ser el gobierno de España, so pena de atenernos a las consecuencias si no les obedecemos. También mucha gente ha sido testigo de un tuit de cierto partido, que se presentaba como “regenerador” y “cambio sensato”, advirtiendo de que “el IBEX pide a Rajoy y Sánchez que antepongan el acuerdo a sus intereses”. El IBEX habrá tenido mayoría en estas elecciones, por las razones que antes he dicho, pero con más dificultad va a poder seguir gobernando sin necesidad de presentarse a cara descubierta.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: