Posteado por: Javier | enero 5, 2016

Sobre los terroristas de Oregón

En tiempos, la revista National Review fue representante de una derecha norteamericana mucho más moderada y liberal que la actual. Fundada por el mítico William Buckley Jr. (y teniendo entre sus lectores asiduos a Ronald Reagan) hay que reconocer que fue clave en frenar a la alianza libertaria-paleocon. Aquello fue en USA, en los 70 y 80, algo similar a la “Eclosión liberal” que tuvo lugar a partir de 2005 en España. Armada en torno a medios como Libertad Digital y agregadores como Red Liberal, esta “eclosión” consistió en una especie de “entente cordiale” entre libertarios, “anarquistas de libre mercado” y fascistas variopintos, que generó una nueva definición para la palabra “liberal”: un liberal era todo aquel que fuese anti-izquierdista (de hecho, el activismo anti-izquierdista se puede decir que era el pegamento de unión entre ellos). De ahí, por cierto, viene lo de definir a los integrantes de la “eclosión” como “libegales” (con G): un “libegal” sería un ultraconservador, libertario o anarcocapitalista que trata de tapar la radicalidad de su ideología definiéndose como “liberal”.

La labor que en España hizo hace diez años Libertad Digital, la desarrolló, dos décadas antes en USA, la revista Chronicles, donde escribían personajes como John Lukacks, Samuel Francis, Mel Bradford, tradicionalistas sureños como Michael Hill y Clyde Wilson, el papista y anarcocapitalista Joe Sobran, el misesiano Paul Gottfried, “tradicionalistas” fascistas como Alain de Benoist o el neo-nazi Tomislav Sunic, junto con otros del círculo “libertario” que formaba parte del Instituto Von Mises, como Murray Rothbard, Lew Rockwell, Justin Raimondo o Hans Hermann Hoppe. En 1990, abrieron una asociación que se llamaba el Rockford Institute para dirigir debates entre libertarios y conservadores.

El caso es que ahí William Buckley Jr. y la revista National Review hicieron una buena labor a la hora de poner freno a esta ola libertaria-paleocon, que amenazaba con una deriva de derechismo populista y extremismo, y hacer girar a la derecha estadounidense hacia posturas más moderadas y federalistas, y hacia lo que fue en los 80 el pragmatismo “reganiano”, y, es más, yo mismo hace años, cuando era más joven y todavía me estaba definiendo y perfilando en la ideología del liberalismo dentro de la derecha, tenía la edición digital de National Review como una de las webs de referencia.

Bien, ¿por qué cuento toda esta historia?

Pues porque ahora parece ser que no. A la que en tiempos fue la revista “reaganista”, parece que ahora lo que le mola es defender a terroristas, siempre que estos sean terroristas de derecha (otra cosa es que fueran musulmanes o negros). “National Review” califica lo de la pandilla armada que se atrincheró hace dos días ocupando un edificio del gobierno en el estado de Oregón de caso de “desobediencia civil justificada”.

Si te dijera, sin ver nada, que un hombre con barba y la cabeza cubierta ha publicado un video en las redes sociales, pidiendo a sus seguidores que cojan sus armas y abandonen sus hogares, y que emigren a una nueva área, que ocupen una propiedad del gobierno, y que usen la violencia si se tienen que enfrentar a las fuerzas del orden, es muy probable que pienses que estoy hablando de algún video de propaganda publicado por ISIS, filmado en Irak o Siria, con la intención de reclutar a extremistas musulmanes violentos.

Pues este mismo llamamiento fue recientemente publicado en Facebook por el ranchero blanco de Oregón Ammon Bundy, el hijo de Cliven Bundy, un sedicioso famoso por acciones anteriores “antigobierno”, quien también participó en un enfrentamiento armado con la policía en 2014. El objetivo de Bundy Jr. en esta ocasión era para animar a los “patriotas” estadounidenses a tomar las armas contra el gobierno en protesta por lo que entiende ha sido un trato injusto a ganaderos obligados por los funcionarios gubernamentales a vender sus tierras.

Los hombres armados que siguieron a Bundy, unos 150, están actualmente ocupando un refugio de Servicio de Pesca y Vida Silvestre, para, según sus palabras, “ayudar a la gente del Condado de Harney a reclamar la devolución de sus tierras y recursos”. Ammon Bundy ha dicho que su gente no “descarta la violencia” si la policía “trata de eliminarnos”.

Pero, no hay que preocuparse: ha asegurado que “no somos terroristas”. Qué alivio.

¡Hombre! ¡Estaría bueno! Por supuesto que no son “terroristas”: Bundy y sus seguidores son sólo blancos de clase media “luchadores por la libertad”, que utilizan armas y municiones para proteger la Constitución de Estados Unidos y los “valores estadounidenses” frente a la tiranía del gobierno y de otros norteamericanos que quieren que acaten las leyes federales, como todo hijo de vecino.

Pero, seguramente, si Bundy y los seguidores de su pandilla no fueran blancos (con barbas rubias tupidas y barrigas cerveceras), los americanos no estarían viendo este surrealista numerito. Esto ya se habría resuelto por la vía rápida. Si un negro con una pistola de juguete de plástico caminase en dirección a un edificio federal (no digamos ya 150 negros con rifles, de los de verdad, cargados), acabaría muerto a tiros por la policía, sin hacer preguntas. Si 15 musulmanes ocupasen el mismo edificio, probablemente éste sería tomado de inmediato al estilo Waco (pero sin una investigación del Congreso).

Desde el 11-S, han muerto más personas en EEUU a manos de terroristas derechistas que de islamistas (48 y 45 muertes, respectivamente). América fue testigo de un “aumento sin precedentes” de la derecha radical y de grupos antigubernamentales después de la elección del presidente Barack Obama. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional ha venido ignorando, desde principios de 2009, las advertencias sobre la creciente amenaza de los grupos terroristas de derecha para centrarse únicamente en los extremistas musulmanes, debido a que más de un comentarista conservador se quejó de que se estaba “demonizando el discurso de la derecha” al apuntar a estos grupos.

Tales grupos, algunos de los cuales han participado en hostilidades armadas, son también a menudo abiertamente supremacistas blancos, hostiles a los inmigrantes, islamófobos y propensos a las conspiraciones contra el gobierno. En otras palabras, no se diferencian demasiado de las bases que apoyan a Donald Trump. Y, si bien este es el momento en que normalmente se esperarían llamamientos a todos los milicianos moderados para se levantasen y condenasen el extremismo violento en medio de ellos, podemos esperar sentados a que eso ocurra (entiéndase que estoy en MODO IRONÍA). El senador republicano y candidato presidencial Ted Cruz probablemente no hará caso de la corrección política y dirá: “¿Cómo podemos derrotar al terrorismo blanco radical con candidatos presidenciales que se niegan a pronunciar las palabras ‘terroristas blancos radicales?'” (sigue el MODO IRONÍA). Trump, quien recientemente dijo que está a favor de matar a las familias de los terroristas para derrotar a los extremistas, seguramente no aplicará el mismo estándar para los americanos blancos miembros de “milicias” ultraderechistas, incluso si emplean la violencia de la cual chulean.

El extremismo viene con diferentes colores y etnias, por lo que obsesionarnos con perfiles raciales o religiosos concretos no va a protegernos de la violencia terrorista. Tal vez es hora de que los políticos y la policía estadounidense reconozcan algunas verdades incómodas, y se enfrenten a los extremistas con nombres “americanos” como lo harían con cualquier otro.

En cuanto a estos de Oregón (esta “milicia”), que dicen que están luchando armados contra un “gobierno tiránico” y “defendiendo la Constitución”, parece que les ha entrado hambre y hace pocas horas han pedido que sus seguidores les lleven la merienda. La policía debería bloquear ese suministro de alimentos y dejar a estos terroristas sólo dos alternativas: morir de hambre o poner fin a su “okupacion” armada. Punto en boca.

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ACTUALIZACIÓN:

Según las últimas noticias, la policía baraja la posibilidad de cortar la luz a los okupas armados de Oregón y dejarlos sin calefacción, a muchos grados bajo cero.

¡¡CAÑA CAÑA CAÑA A ESOS TERRORISTAS!!

http://noticias.entravision.com/2016/01/05/planean-cortar-energia-electrica-al-refugio-de-oregon-ocupado-por-los-milicianos/


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