Posteado por: Javier | enero 29, 2016

Occidente: cómplice de la petromonarquía saudí en Yemen

Desde hace unas pocas semanas, el digital eldiario.es abrió una sección de noticias internacionales en colaboración con el diario británico The Guardian, de la cual ha sido todo un acierto el incorporar en español las columnas que publica regularmente en ese medio el gran Owen Jones. Esta que republico aquí es la última, sobre la tragedia con miles de muertos que se está produciendo en el Yemen, ante la mirada impasible de las potencias occidentales, o, más bien, ante el colaboracionismo más abyecto con la petromonarquía tiránica saudí.

Hace unos pocos días, Jones publicó otra, también magnífica, sobre Putin y cómo cierta izquierda despistada es muy reticente a condenar los abusos del presidente ruso (la pueden leer AQUÍ), mientras pone el grito en el cielo si los que están por medio son los norteamericanos. La verdad es que es cierto que hay mucho izquierdista un poco atolondrado que ha tomado a Putin como un referente, alguien va a tener que avisarles de una vez de que en Rusia ya no gobiernan los soviets, que allí desde 1991 quien gobierna es la ultraderecha neolibegal (muy a pesar de los rusos, que seguramente en los últimos tiempos de la URSS desearían un relajamiento de la pesada burocracia y el régimen soviético y una transición a un modelo económico mixto, más parecido a una socialdemocrácia nórdica, y no los electroshocks neolibegales que les aplicaron en los 90, sin terapia ni anestesia, y que empobrecieron a la mayor parte del pueblo ruso), siendo Putin nada más que el administrador despótico de todo el entramado mafioso de oligarcas y petrozares salidos de la vieja “nomenklatura” de la URSS. El mero antiyanquismo infantiloide les lleva a oponerse al imperialismo norteamericano… tomando como aliado al imperialismo ruso. Que será más modesto, sí, pero simplemente porque Rusia tiene menos poder que EEUU, pero prácticamente ahí acaban las diferencias. Es bastante cómico ver hilos de comentarios en la web del diario Público o eldiario.es, en los que cualquier mínima crítica a Putin provoca una cascada de comentarios acusando a quien la haga de ser “pro-OTAN”, “pro-yanki”, “imperialista”, etc. (el de los comentarios de los lectores al artículo de Jones es un buen ejemplo). Ignoran que si EEUU y la UE tienen una postura anti-Putin no es porque éste, en la práctica, esté proponiendo un modelo alternativo al de ellos, sino porque el capitalismo putiniano “va por libre” (lo que ellos no pueden consentir) y no ha querido ser su “putilla”, como lo fue Yeltsin en los 90, un tipo tan autoritario como Putin y a quien Al Gore definía como “la mayor esperanza para la democracia en Rusia”.

Quienes defendamos la democracia, la libertad, los derechos humanos y la justicia social para todos, vivan en la parte del mundo en la que vivan, debemos oponernos por igual al imperialismo estadounidense, al ruso, al británico, al francés, al alemán, al chino, al israelo-sionista, al saudita… al que sea, sea económico o sea militar. IMPERIALISMO, ¡NO!

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Reino Unido está en guerra con Yemen y nadie lo sabe

Owen Jones

Reino Unido está armando y ayudando a una dictadura fundamentalista que bombardea y mata a civiles. Es un hecho indiscutible. La tiranía saudí –homófobos y opresores de la mujer que empezaron el año con una decapitación masiva– lleva 10 meses en guerra con Yemen.

Si los 26 millones de yemeníes estuvieran siendo acosados y bombardeados por un enemigo oficial de Occidente, podríamos esperar emotivos llamados a “hacer algo” y a intervenciones militares. Bueno, estamos interviniendo: no solo porque proporcionamos armas sino porque incluso aportamos asesores militares británicos a la coalición de dictadores árabes liderada por Arabia Saudí. Como le espetó el portavoz parlamentario del Partido Nacional Escocés, Angus Robertson, al primer ministro, Reino Unido está “efectivamente en guerra”, y sin embargo pocos británicos saben algo de ello.

Desde que las fuerzas de la coalición árabe intervinieron en el conflicto entre el presidente Hadi y los rebeldes houthis en marzo del año pasado, unos 6.000 yemeníes han muerto, y probablemente la mitad de ellos eran civiles. En un país bajo bloqueo naval, lo que la ONU ya denominaba “catástrofe humanitaria” hace seis meses se ha desatado. Ocho de cada diez yemeníes dependen ahora de la ayuda humanitaria y la mayoría no tienen “un acceso adecuado a agua limpia o a instalaciones de higiene”, según Naciones Unidas.

Los bombardeos han destrozado el sistema sanitario del país: 130 instalaciones médicas han recibido ataques, incluidas las de Médicos Sin Fronteras, en lo que esta organización califica de “total despreocupación por las reglas de la guerra”. El riesgo de hambruna es inminente: la ONU cree que más de 14 millones de personas padecen inseguridad alimentaria, la mitad de ellos de forma severa, y casi uno de cada diez han sido expulsados de sus hogares.

Yemen es un desastre generado por el ser humano, y las huellas de Occidente están en él. Tengamos en cuenta lo que revela un informe de la ONU al que ha tenido acceso the Guardian: los ataques aéreos han atacado “a civiles  ya objetos civiles, en violación del derecho humanitario”. Esos ataques incluyen todo, desde campos de refugiados hasta escuelas, bodas y autobuses.

Creen que más de cien misiones militares están relacionadas con “violaciones del derecho internacional humanitario”. Sí, todas las partes han sido acusadas de crímenes de guerra. Pero, según el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, las fuerzas saudíes son responsables de “una cantidad desproporcionada” de ataques a civiles. No es de extrañar entonces que se hable de esta guerra como  el Vietnam de Arabia Saudí.

En lugar de condenar esta guerra sucia, Estados Unidos respalda firmemente a su aliado, uno de los regímenes más repulsivos del mundo. “Hemos dejado claro que apoyamos a nuestros amigos de Arabia Saudí”, dijo el secretario de Estado, John Kerry, exmiembro los Veteranos de Vietnam contra la Guerra. Pero es seguro que tenemos que exigir a nuestro gobierno que responda por lo que hace en nuestro nombre.

Desde que David Cameron es primer ministro, Reino Unido ha vendido a la dictadura saudí casi 6.000 millones de libras (casi 8.000 millones de euros) en armas. Es significativo que desde que los saudíes empezaron su ofensiva de bombardeos, Londres ha firmado más de 100 licencias de armas. El suministro de asesores militares muestra que no se trata de consentimiento pasivo a lo que están haciendo los saudíes: nuestro Gobierno está implicado directamente. “Apoyamos a las fuerzas saudíes mediante acuerdos preexistentes de larga duración”. Así describe su papel eufemísticamente el Ministerio de Defensa.

Como dice Amnistía Internacional, el Gobierno de Cameron ha “alimentado este conflicto con ventas imprudentes de armas que incumplen sus propias leyes”. Según los juristas de Matrix Chambers, que asesoran a la organización, Reino Unido está incumpliendo una serie de obligaciones, entre las que se incluyen sus propios criterios de exportación de armas y la posición común de la Unión Europea en ese ámbito. De hecho, en 2014, un comunicado ministerial declaró que Reino Unido “no otorgaría una licencia si hay riesgo claro de que pueda usarse para cometer una violación grave del derecho internacional humanitario”.

La Campaña contra el Comercio de Armas ha lanzado una acción legal contra el Gobierno por incumplir el derecho internacional. Sorprendentemente, como ha recalcado el Partido Laborista, el observatorio del Parlamento sobre la exportación de armas no se ha reunido desde las elecciones generales: casi todo el tiempo que dura la guerra de Arabia Saudí respaldada por Reino Unido.

La alianza británica con los dictadores saudíes –que la semana pasada se negaron a descartar adquirir armas nucleares de Pakistán– no recibe el escrutinio público que merece. No se trata solo de derechos humanos, tan maltratados en el historial saudí, de encerrar, azotar y matar a los disidentes, de prohibir las protestas, los partidos políticos y los sindicatos, y de privar a las mujeres de sus derechos básicos –por cierto, nuestro Gobierno comerció con votos para garantizar que los saudíes fueran elegidos para el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que fue como darle a Harold Shipman (médico que mató al menos a 15 de sus pacientes) un asiento en el Consejo Médico Británico–. También se trata de la amenaza que supone Arabia Saudí para nuestra seguridad nacional: el país está en el epicentro del extremismo internacional.

Su asalto a Yemen no supone solo matar, mutilar e infligir sufrimiento masivo. Es también generar rencor. Estando nuestro Gobierno totalmente detrás de sus aliados saudíes, es seguro que el resentimiento hacia Reino Unido está creciendo, un resentimiento que puede ser muy fácilmente manipulado por los extremistas.

Si la sociedad británica fuera plenamente consciente de lo que está ocurriendo, la implicación de Reino Unido sería seguramente insostenible. Pero hay muy pocas voces que hablen. Un ejemplo excepcional es el exministro conservador Andrew Mitchell, que dijo hace unos meses: “Debemos tomarnos en serio la posibilidad de que armas hechas en Reino Unido se estén empleando para matar a civiles en Yemen”. Desde entonces, sabemos de al menos un ataque letal que usó un misil británico contra una fábrica de cerámicas.

Yemen necesita un acuerdo negociado y pacífico. Su pueblo necesita asistencia humanitaria, no más bombas. Pero Reino Unido está ayudando a intensificar esta guerra, está ayudando a un régimen atroz que sabe que está bombardeando a civiles. Esto es un crimen, literalmente. Y se debe responsabilizar al Gobierno por ello.

Creado con Licencia Creative Commons


Responses

  1. ¿ Y a quién según usted debemos apoyar ? ¿ A los hutis ? ¿ Son menos homófonos y todo lo demás que los saudíes ? ¿ Son los chiítas más recomendables que los sunies wahabies ? ¿ Ponemos al mismo nivel el no hacer una declaración en contra de una hipotética colaboración futura con Pakistán en asuntos nucleares con el hecho cierto de que se le ha pillado a Irán en plena labor de enriquecimiento de uranio con fines militares ? ¿ Las armas británicas matan y las rusas resucitan ?

    Es decir, ¿ le concedemos a Irán que defienda sus intereses en Siria e Irak y de facto gobierne El Líbano y Gaza y no le concedemos a Arabia Saudita que defienda su influencia en Yemen ?

    Volvemos a lo de siempre, lo del “este cabrón es nuestro cabrón” :

    ¿ No está Occidente en su derecho de defender sus intereses ?

  2. Moli de Getafe:

    No se trata de apoyar a uno u otro, ni de quién es mejor o menos malo dentro de distintas sectas islámicas, sino de dejar las injerencias en conflictos tribales dentro de países árabes, conflictos que son asuntos internos de esos países que ni nos van ni nos vienen. Me parece a mí que a la vista está el resultado actual de un siglo de injerencias occidentales en los países de esa zona: el caos, la muerte, la destrucción y el extremismo.

    ¿Irán pillado enriqueciendo uranio para fabricar armas nucleares? Hombre… no voy a defender al régimen de los ayatolás, otra dictadura islámica (eso sí, mucho menos radical que nuestros “amigos” los sauditas), pero es lo que haría yo si llevara décadas sufriendo la chulería y las agresiones de países como EEUU o Israel y de ver lo que ha ocurrido a Irak en los últimos 13 años (o al Líbano en 1982 y 2006): intentar buscar algo que les disuada de atacarme y destruirme. Además de ello, aparte del hecho de haber sido señalado como “país enemigo” por EEUU e Israel, ¿hay algún motivo objetivo por el cual sea más “grave” que Irán busque tecnología nuclear a que la busque Arabia Saudí?

    ¿”Intereses occidentales”? Más bien, a lo que se suele llamar eufemísticamente “intereses de occidente” (así, de forma generalista o global) es a intereses particulares de multinacionales armamentísticas, petroleras o de seguridad privada, como Blackwater, hay que buscar nuevos conflictos y guerras para “abrirles mercados”.

  3. Acaba de copiarle totalmente el discurso a Ron Paul.

  4. Pues no sé si será exactamente el de Ron Paul, en cualquier caso, si Paul dice que la Tierra es redonda o que existe la ley de la gravedad eso no es menos cierto porque sea Paul quien lo diga.

    En todo caso, Ron Paul lo dirá porque es un libertario aislacionista, no sé hasta qué punto es por interés por las vidas de quienes sufren las guerras. En Yemen, como mucho, se podría pintar algo si el fin fuera detener algún tipo de catástrofe humanitaria, no contribuyendo a causarla vendiendo armamento a Arabia Saudita (el país que, encima, es la fuente de la ideología islamista radical que está detrás de los últimos atentados en Europa).

  5. Hola Javier,

    Llevo bastante tiempo viendo tu foro pero me gustaría contactar directamente contigo. Soy miembro del IJM y me pareces mucho mejor que todo el ambiente anarco-derechista que se respira en esos círculos a veces.

    Contáctame al correo, como administrador podrás verlo ya que va adjunto a mi usuario.

    Un saludo.


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