Posteado por: Javier | noviembre 10, 2016

¿Por qué ha ganado Donald Trump las elecciones? Os lo explico rapidito

Pues, contra todo pronóstico, vamos a tener Donald Trump para aburrirnos durante los próximos cuatro años. Como a este lado del Atlántico hay tanto aficionado a la “americanología” inmediatamente han empezado reacciones alarmistas, como si esto fuera el derrumbamiento de los pilares del globo, y acusaciones de “intolerancia”, “incultura”, “racismo”, “machismo”, etc., para intentar explicar cómo es que un gilipollas integral de la calaña de Trump ha llegado a presidente del país más poderoso del mundo. Lo que hayan dicho los políticos o medios de comunicación españoles es tan bobo que no voy a perder ni un minuto en comentarlo.

A Trump no le ha bastado con freír uno a uno a los que fueron sus rivales (apoyados todos por el aparato del partido) en la carrera por la nominación del Partido Republicano, también se ha cargado a la candidata del establishment financiero y mediático de Wall Street, Hillary Clinton, que, hasta la irrupción del magnate neoyorkino, de quienes había estado más cerca siempre era, precisamente, de los republicanos. Eso no se explica sólo con que una masa de “incultos”, “racistas” y “machistas” hayan ido a votarle. Trump ha sabido leer muy bien en qué época estamos desde que estalló la crisis financiera de 2008 y aprovecharlo a su favor. Los ciudadanos están profundamente desencantados y la propia democracia, como modelo, ha perdido credibilidad para muchos. En Europa se han producido sacudidas como el Brexit, en medio de una gravísima crisis de los partidos tradicionales, a los que les comen el terreno partidos de la llamada “derecha alternativa” (en Francia, en Austria y en los países nórdicos) o partidos antiausteridad y anticorrupción (el caso de Italia, Portugal o España). El viejo edificio político se está derrumbando como un castillo de naipes y los políticos y medios de comunicación tradicionales no son capaces de ver que fenómenos como el de Trump sólo son síntomas, no la enfermedad. No se puede negar que el estilo de Trump en muchas ocasiones es zafio, y en otras populachero, maniqueo y reduccionista, pero es alguien que ha sabido interpretar mejor que nadie la fractura cada vez más amplia entre las élites políticas, económicas, intelectuales y mediáticas, por una parte, y las bases del electorado, por la otra.

Frente a la imagen caricaturesca que presentan la mayoría de medios sobre lo que ha ocurrido en EEUU, hay que ir a los puntos concretos que defiende Trump en su programa para saber porqué tantos norteamericanos le han votado. Esto no quiere decir que lo vaya a cumplir todo. Trump será el candidato “anti-establishment”, pero gran parte de su propio partido, que domina el Congreso, sí es “pro-establishment”, aparte de que los congresistas realmente con quienes se comprometen es con sus electores directos, y no tanto con el gobierno federal, y en el sistema político de EEUU existen numerosos contrapesos entre un organismo y otro. Muchas de sus medidas Trump va a tener que negociarlas muy duramente con los propios representantes republicanos en el Congreso. Pero lo que viene a continuación es, concretamente, aquello por lo que ha sido votado masivamente, que nada tiene que ver con el sainete que la pésima prensa generalista, que ha hecho toda una campaña gratuita y fallida para tratar de encumbrar a Hillary, dice.

En primer lugar, Trump no ha tenido pelos en la lengua con el poder mediático, al que ha atacado frontalmente y sin piedad. En sus mítines animaba al público a abuchear a los medios, en ocasiones ha afirmado que él no competía contra Hillary Clinton, sino contra los “medios de comunicación corruptos” e incluso retiró las credenciales de prensa para cubrir sus actos de campaña a varios medios importantes como The Washington Post, Politico, Huffington Post o BuzzFeed. Pero no sólo ha tenido problemas con los medios que se podrían calificar como “progres”, ni la mismísima Fox News, el canal derechista de referencia en EEUU, se ha librado de sus ataques.

Otro de sus ataques habituales es a la globalización, a la que señala como la culpable de la depauperización de las clases medias y trabajadoras americanas, lo que le lleva a ser un defensor del proteccionismo a ultranza. Trump quiere aumentar los aranceles sobre todos los productos importados y de sacar a EEUU del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) y del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), a los que culpa de las deslocalizaciones y el cierre de fábricas manufactureras, generando un terrible desempleo y pobreza. Es de los pocos políticos de cierto renombre que fuera del Reino Unido han apoyado el Brexit.

Trump se ha presentado con una política social muy distinta a la del resto del Partido Republicano, prometiendo no tocar los programas de sanidad pública Medicare y Medicaid, así como la Social Security, bajar el precio de los medicamentos, ayudar a resolver los problemas de los “sin techo”, reformar la fiscalidad de los pequeños contribuyentes y suprimir el impuesto federal que afecta a 73 millones de hogares modestos.

Algunas de las medidas que ha anunciado y que afectarían a los intereses de varios grupos de poder le han granjeado numerosas enemistades. Por ejemplo, Wall Street: Trump propone aumentar los impuestos de los corredores de hedge funds que ganan fortunas, y apoya el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall. Esta ley fue aprobada en 1933 por el gran FD Roosevelt, como resultado de la Gran Depresión que empezó cuatro años antes, con el objetivo de separar la banca tradicional de la banca de inversiones con el fin de evitar que la primera pudiera hacer inversiones de alto riesgo. Precisamente, en uno de los últimos pasos para completar la revolución neoliberal de los 80, esta ley fue derogada en 1999, bajo el mandato de Bill Clinton. La derogación de esta ley y los desmanes financieros que vinieron después fue una de las semillas que produjeron la actual crisis económica. Ni que decir tiene que el sector financiero está con los pelos de punta con esto (por algo apoyaban a Clinton).

Trump también ha llegado a criticar al complejo militar-industrial (el lobby que ha provocado que EEUU se haya embarcado en algunas de las operaciones bélicas más absurdas de su historia con tal de dar salida a su producción), describiendo cómo el Gobierno está obligado a comprar aviones pésimos pero muy caros gracias a la influencia que ejercen los grupos de presión de la industria.

En el plano internacional, Trump aboga por normalizar la relación con Rusia y forjar una alianza para acabar con el Estado Islámico. Por otra parte, piensa que EEUU ya no puede embarcarse en más aventuras bélicas sin sentido, así como modificar las relaciones con el resto de aliados de la OTAN. Cree que, fundamentalmente los europeos, no quieren gastar casi nada en su defensa, mientras lo que buscan continuamente es el paraguas protector americano. En una conferencia de política exterior en Chicago hace unos meses hizo la siguiente declaración: “romperemos con la política exterior que ha conducido a nuestro país a guerras absurdas, que ha derrocado gobiernos soberanos y seguros, y los ha sustituido por una amalgama de facciones fanáticas que han sido el caldo de cultivo del terrorismo, dejaremos atrás el apoyo y el suministro de armas a grupos radicales y nos retiraremos del infame apoyo militar a Arabia Saudí en su intervención en Yemen. Con ello, conseguiremos un EEUU más seguro y coherente con nuestra tradición democrática“.

Esto es lo esencial por lo que Trump ha llegado a la presidencia de EEUU. Esto NO quiere decir necesariamente que lo vaya a cumplir, que pueda o quiera enfrentarse a los intereses que se le opondrían o que en el pasado (y, a veces, hasta en la actualidad) él no haya participado de muchas de las cosas que ahora critica con tanta saña. Luego está, claro, toda la farfolla de lenguaje agresivo, faltón, y promesas simplistas y demagogicas, que en más de una ocasión ha utilizado y a lo que los medios oficialistas dan muchísimo bombo y platillo para generar la idea de que hay que ser idiota o ignorante para votar a un tipo que gasta esas formas. Pero, aún así, esto le ha beneficiado, pues no hay pocos que piensan que EEUU es presa de lo “políticamente correcto”, que ya prácticamente ni se puede hablar, y, en ese sentido, Trump es como un desahogo. Lo que ha venido es a decir lo que muchos millones de trabajadores americanos de cuello azul querían oír desde hace tiempo. Si ha sido él es porque nadie más lo ha dicho, la única alternativa que ha tenido es el clintonianismo pro-establishment, o, aparte, la izquierda inmadura que sólo es capaz de generar mensajes buenistas e infantiles en temas como la inmigración.

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Sobre la cuestión de los trabajadores americanos y Trump recomiendo estos dos artículos. Están publicados en eldiario.es, uno de los digitales de la izquierda infantil e inmadura pero que, en este caso, ha publicado recientemente dos magníficos artículos que se salen de la tónica general al abordar este asunto (por supuesto, los autores no son españoles).

Ambos desmienten algunos mitos que la izquierda neoprogre y pro-establishment (la “clintonita”, para entendernos) ha difundido sobre los trabajadores blancos norteamericanos, en el sentido de pintarlos como una especie de paletos racistas y xenófobos que van a apoyar por eso a Trump. Cosa que no es cierto y es una simplificación estúpida. Muchísimos de ellos son progresistas, en el buen sentido del término, y, al principio, a quien apoyaban era a Bernie Sanders. A muchos ni se les pasa por la cabeza apoyar a Trump, pero tampoco lo han hecho con Clinton, y, claro, esto último los ha convertido poco menos que en anatema para los neoprogres de salón (en los últimos días hasta he leído artículos dando a entender que si no apoyas a Clinton es porque eres “machista”). Estos neoprogres son cómplices de los neoliberales, presentando a los trabajadores blancos como si acaso fueran un grupo monolítico y pretendiendo inculcar el mensaje nocivo de que son unos “idiotas peligrosos”.


Responses

  1. Hola Javier. Les cuento mi anecdota:

    Comence a ver las elecciones de EEUU el martes como a las 8 pm (hora peruana) en telemundo. Esperaba ver como la demonia Hillary ganaba tranquilamente al payaso del partido republicano. Los de telemundo tambien estaban celebrando por adelantado, trayendo al set a unos cantantes de rancheras mexicanas que representaban a todos los latinos de latinoamerica (cuyos habitantes no mexicanos muestran su amor por este genero musical, que nos representa a todos, en los comentarios de youtube🙂

    Pero algo comenzo a pasar como a las 10 pm. El payaso comenzo a sacarle ventaja a la demonia, los conductores no podian creer lo que veian, y los rancheros, extrañamente, dejaron de cantar (vaya usted a saber porque). Poco a poco la “cruel” realidad salia a la luz con toda su dureza: el payaso ganaba estados como Florida, Ohio, Pensilvania, etc. Lugares donde los negros y latinos son un sector importante en el voto, y que en la manana del miercoles, los medios de comunicacion habian escrito que la “pesadilla” del payaso se cumplia, ya que supuestamente una horda de minorias iba a vengarse por los insultos yendo a votar, para terminar de poner el ultimo clavo en su feretro. Los negros y latinos efectivamente salieron a poner el ultimo clavo en el feretro, pero no en el feretro del payaso, sino de la demonia, algo que nadie se lo esperaba (o al menos, nadie que creyo a los medios de comunicacion). Enconces los presentadores comenzaron a sacar la calculadora: que si Hillary tiene que ganar si o si en tal estado, que Trump debe perder en el otro, etc. Escenarios hipoteticos que se venian abajo a medida que los minutos pasaban. El payaso arrasaba en estados que se creian bastion de los democratas, los conductores soltaban frases sueltas que expresaban todo su ardor rectal, y los “defensores” de las minorias en EEUU trataban de encontrar una explicacion coherente ante lo que estaban pasando. Estuvieron asi hasta las 2 am, cuando el milagro que esperaban termino por extinguirse cuando el payaso saco 276 delegados. Era el fin del “derecho” de las minorias, supuestamente. Yo todavia tenia un mal sabor de boca al ver como un sujeto extravagante y carnavalesco se convertia en el hombre mas poderoso del mundo. Ese mal sabor desaparecio cuando el payaso dio su discurso de victoria. Entonces lo comprendi:

    Entendi que todas las estupideces que habia ladrado este payaso tenia un objetivo bien claro: ser el centro de atencion de los americanos, para luego presentar sus verdaderas propuestas (mucho lo sospechabamos, pero esto fue confrmado el jueves)

    Entendi que los democratas, en su gigantesca ignorancia (aunque estupidez seria un termino mejor) subestimaron a las “pobrecitas” minorias negras y latinas. Solo me centrare en este ultima. Quien carajo les hizo creer a los democratas que existe algo llamado “voto latino”? Ciertamente los latinoamericanos (y Espana en menor medida) tenemos la cultura mas homogenea del planeta, pero tambien tenemos algo en comun: nos ODIAMOS los unos a los otros. Los latinos odian a los espanoles, los espanoles odian a los latinos, los latinos odian a latinos de otros paises, los latinos odian a latinos de su propio pais, y asi, ad infinitum. Todos nosotros tenemos muy mala leche. Si mi vecino me cae mal, y si tengo alguna oportunidad de joderlo, no tengan dudas en que lo haremos. De verdad creyeron los democratas que, al ganar el payaso, toda latinoamerica estaria de luto? Ja. Ni bien supimos que el payaso gano, Mexico se convirtio en el hazmerreir de toda latinoamerica (y muy probablemente de Espana tambien). Frases como: “Putos mexicanos, comiencen a preparar el ladrillo para que construyan el muro”, y otras frases muchisimo mas ofensivas terminaron colapsando las redes sociales. incluso cuando varios de los que escribian esos insultos tienen familiares que son ilegales en EEU, y van a sufrir las consecuencias. Veanlo de esta manera: estamos acostumbrando a las malas situaciones, pero si a nuestro vecino le va peor que a mi, no dudare en aprovechar la oportunidad de burlarme de el. La supuesta”solidaridad” latina que pregonaban los que ayudaban a la demonia nunca aparecio, porque NO EXISTE. Han pagado bien caro su ignorancia. Ya veremos si aprenden algo.

    Entendi que, a pesar que Trump es un sujeto ridiculo y repugnante, puso a temblar a todo el establisment mundial, ese monton de cretinos que ha venido burlandose de sus ciudadanos desde hace tres decadas, que tanto dinero y poder les hicieron creer que sus borregos seguirian votando por ellos, que su “dictadura del proletariado” cultural iba a ser aceptado por las masas ignorantes sin ninguna queja. Cosas como: el aborto, matrimonio gay, apoyo a los vagos solo por el hecho de ser vagos a costa de los que trabajan, la inexistencia de la identidad de genero (estupideces como “el hombre es hombre porque la sociedad le impone ese rol” o “los ninos tienen que montar y dejarse montar para que que les gusta mas, y asi vean su opcion sexual”), lo politicamente correcto, un mundo sin fronteras, etc etc etc. segun los cretinos, iban a ser aceptados asi nomas. Fue casi orgasmico ver sus repugnantes caras de los “comisarios sovieticos” culturales llenas de asombro y ardor cuando el cavernicola se convirtio en el hombre mas poderoso del mundo. Guste o no, Trump encarno el voto de ese sector que se creia marginal a estas alturas, y el knock out ha sido tan brutal al establisment, que ahora si se mueren de miedo al pensar que lo mismo pueda pasar en otros lugares del planeta. Trump, el cavernicola repugnante y hediondo ahora controla a la economia mas grande del planeta. Falta que alguien con huevos tome el poder en algun pais de la segunda economia mas grande: la asquerosa UNION EUROPERRA, para que finalmente el sistema actual comunistoide colapse sobre si mismo.. Lo siento por los espanoles, pero estoy 100% seguro que ese NO sera un espanol.

    Finalmente, entendi que el payaso, a pesar de sus repugnante naturaleza como persona, tiene algo que Hillary JAMAS tuvo. Mi hermano no sabe casi nada de politica, pero puedo asegurar que es bien perspicaz. Me lo resumio con estas palabras: “Trump es un payaso, pero lo que le hizo llegar a ser presidente es que, a pesar de todas las estupideces que hablaba, y todo el ataque de la prensa canalla, el se mantuvo firme en sus principales puntos. Era “todos contra Trump”, y el prefirio luchar hasta el final, sin tanto lloriqueo, y ahi estan los resultados. Eso refleja su MENTALIDAD DE GANADOR”. Tal vez mi hermano exagera, pero viendo los resultados, yo no tengo muchos argumentos para afirmar lo contrario.

    Es por todas estas razones por las cuales yo, a pesar de tener repugnancia hacia el payaso putero, termine celebrando su triunfo, ya que me di cuenta que no celebraba que el payaso haya llegado al poder, sino que LO QUE EL REPRESENTA lo haya hecho. Bien por el y todos los que votaron por el. Parece que, despues de todo, el establisment no tenia todo garantizado. Y no me refiero a Trump, sino a la GENTE QUE VOTO POR EL.

  2. Hola, Alexander.

    Que no nos podemos ver unos a otros de eso podemos dar fe en España, no sólo es entre distintas naciones hispanoamericanas, si la sangre no llega al río es sólo porque los españoles, como otros latinos, se caracterizan por una tremenda indolencia. Hablaban de que el “voto latino” iba a ir para Clinton, igual que “el voto negro” o “el voto de las mujeres”, como si acaso el voto de cada sujeto no fuera algo individual y dependiera de muchísimas cosas y como si cada uno no votase en base a cosas distintas. Eso de hablar de votos colectivos y decir que esos “colectivos” deben votar a fulano o mengano no puede ser más racista o machista. Eso sí que sería racismo o machismo.

    Lo que ha ocurrido en EEUU ha sido el levantamiento de su base blanca y protestante (vd. sabe de qué hablo) que es la esencia de ese país. La misma base blanca y protestante gracias a la cual, por cierto, han tenido un presidente negro, a ver cuándo alguno de los países europeos pueden decir lo mismo. Obama ha sido presidente porque los propios WASP decidieron que EEUU debía estar abierto a que gente de toda raza y condición pudiera prosperar y llegar a lo más alto. Están ya hartos de elitismo esnob, de inmigración sin control, de papeles para todos porque sí, de ayudas para todos sin que hayan pagado ni un maldito centavo a las arcas públicas, de que por ser hombre te señalen como un “machista” u “homófobo” en potencia, de ser señalados como “rednecks” y locos con pistola, etc…, cuando sin ellos EEUU no sería lo que es y lo que ha sido. Yo soy blanco y protestante y no soy ni racista, ni machista, ni loco ni pistolero… que se vayan a la mierda.


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