Posteado por: Javier | diciembre 24, 2016

El TJUE y las cláusulas suelo: la lucha eficaz lleva a la victoria

La reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea(TJUE) que va a obligar a la banca a devolver todo lo indebidamente cobrado mediante las famosas “cláusulas suelo” tiene una lectura muy interesante: si se hacen las cosas bien, la lucha puede llevar a la victoria, por muy poderoso que parezca el enemigo que tienes enfrente (en este caso, no sólo era la banca, sino también las desvergonzadas y bananeras instituciones españolas, empezando por el propio gobierno).

No chilles, no des golpes en la barra del bar mientras te lamentas, no te dediques a dártelas de listillo que ha descubierto la enésima conspiración de los iluminati para dominar el mundo mientras hacías unas busquedas en Google desde tu casa con el pijama puesto. Eso no le preocupa al poder. El poder, precisamente, te quiere conspiranoico.

No hagas eso: APRENDE A DEFENDER TUS DERECHOS.

La historia de las cláusulas suelo la conoceréis todos pero, por poneros en antecedentes, las hipotecas de “la era de la burbuja inmobiliaria”, tenían un porcentaje de interés variable sujeto al Euribor como referencia (más un diferencial). Si el Euribor bajaba, también lo tenía que hacer la cuota mensual de los millones de hipotecas firmadas. Pero los bancos habían establecido en muchísimos casos, una cláusula que fijaba que esas cuotas no podían bajar por debajo de un límite preestablecido en las escrituras hipotecarias (por ejemplo, un 5%). Por eso mismo se la llamaba “cláusula suelo”, porque establecía un “suelo” por debajo del cual no podía bajar por mucho que bajara el Euribor. A partir del año 2009, el Banco Central Europeo, para evitar que la economía de los países de la zona euro se fuera al traste con la crisis económica de 2007-2008, fue bajando más y más y más sus tasas de interés y, con ellas, las del Euribor (que es un tipo de interés de referencia interbancaria). Millones de clientes de las entidades bancarias, sin embargo, vieron que los bancos aplicaban esa cláusula, haciéndoles pagar injustamente de más.

¿Qué hicieron la mayoría? Poco más que enfadarse mucho, despotricar en la barra de un bar o en las redes sociales de internet, o ponerse a gritar a las puertas de los bancos. ¿Qué era lo inteligente? Informarse y asesorarse profesionalmente (mediante abogados especialistas en el tema), asociarse, demandar judicialmente y llegar hasta el final.

Como no podía ser de otra forma en este país, la respuesta de los organismos reguladores, como el Banco de España, ante todas las reclamaciones que les llegaron, no pudo ser más patética: TODOS A FAVOR DE LA BANCA. Todas las reclamaciones fueron rechazadas confiando en que la mayoría de reclamantes eran personas con pocos medios económicos que no iban a tener demasiadas ganas de seguir pleiteando ni dinero para ello (encima, teniendo que pagar la infame tasa judicial aprobada por aquellas fechas). Empezando por el Gobierno (lo cual no era de extrañar, teniendo en cuenta las prisas que tuvieron por rescatar a la banca, sin mover un dedo para ayudar a todos aquellos que eran desahuciados por no poder pagar sus viviendas) todos a lo que se dedicaron fue a poner las caras para que se las partieran con tal de defender a los bancos.

Así y todo, las asociaciones de consumidores y muchos particulares siguieron peleando en los tribunales, hasta llegar al Tribunal Supremo, donde les dieron la razón, PERO… en otra de las mayores infamias y disparates judiciales perpetrados en España dijeron que sí, que las cláusulas suelo eran abusivas y, por tanto, su inclusión en los contratos de préstamo hipotecario era nula de pleno derecho, pero que los efectos de esa nulidad sólo se producirían a partir de la fecha de la sentencia, el 9 de mayo de 2013. O sea, nula, pero sólo un poquito, o “tienes razón, pero te sigue tocando pagar la cuenta”. Algo flagrante hasta para un alumno de primero de Derecho. ¿La razón? ¿Jurídica? Ni muchísimo menos, sino que obligar a los bancos a devolver todo el dinero cobrado de más desde la firma del contrato pondría en grave riesgo todo el sistema financiero español.

Y así, por fin, gracias a aquellos que, pese a todo, no se rindieron y siguieron la batalla, por fin el miércoles el TJUE ha venido a fallar diciendo que no cabe una limitación de la retroactividad de los efectos de la nulidad de la cláusula suelo. ¿No les gusta tanto “Europa” cuando les conviene? Que tomen una doble ración de Europa. Ahora deben devolver miles de millones de euros.

Esto no hace que cambie mi impresión sobre Europa, aunque reconozco, como lo vengo haciendo desde hace tiempo, que buena parte de la jurisprudencia que últimamente nos llega del TJUE, en general, es bastante más liberal que la de los tribunales españoles. Que una institución de la UE haya tenido que venir a salvaguardar los derechos de unos ciudadanos pisoteados por la banano-cracia española, en todo caso, lo que dice es muy poco a favor de nuestro país, más que hablar bien de la UE. El TJUE lo que se ha limitado es ha declarar algo que era jurídicamente evidente. Lo que habrá que hacer es luchar por que esas instituciones españolas cambien para defender los derechos de las personas y no sólo los intereses de la camarilla de los más poderosos, no estar esperándolo todo de unas instituciones europeas que tanto daño han hecho en otras cosas.

Y una cosa más. Como he dicho al principio, las luchas se ganan haciendo las cosas bien, no yendo de conspiranoico-guay-nihilista-hippy. Sabiendo dónde informarse uno bien, aprendiendo a moverse por la administración y la burocracia, protestando por escrito, denunciando, aprendiendo leyes y economía seria y de verdad, no pseudoeconomía vudú… precisamente, los defensores de las conspiranoias y la pseudoeconomía vudú eran en este asunto los mayores defensores de la banca, ¿no os parece curioso? ¿Y no es curioso también que suelan ser los mismos que hablan de “desregular las finanzas” y los de “la gente sabía perfectamente lo que estaba firmando”?

A los bancos y a este “sistema” les importa una mierda que te dediques a tupir un foro conspiranoico en Internet diciendo que la crisis la han orquestado los bancos centrales por culpa de que no tenemos patrón oro o que “el dinero es deuda”. Es más, les conviene que haya más tontos conspiranoicos como tú que no se sepan defender o que, directamente, ni actúen. Lo que temen es cuando la gente aprende a usar las armas de que dispone, propinándoles una derrota como la que acaban de sufrir, a diferencia de los conspiranicos y magufos que desvían a la gente de las formas de luchar con eficacia que existen.

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Un poco en relación con lo anterior me voy a referir a un artículo publicado en la web del instituto anarquista y extremista Juan de Mariana (IJM) con el que tuve la desagradable sorpresa de encontrarme hace unos meses:

https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/preferentes-ni-fraude-ni-estafa-ni-engano

Sobre esta gente del IJM ya no sabría decir si es que tienen algún problema de sociopatía o es que, sencillamente, les va eso de la provocación. Este texto de Manuel Llamas es de hace unos tres años. Para Llamas, (probablemente un sujeto aún peor que su colega Rallo… además de un tipo muy repelente, si alguna vez lo habéis escuchado hablar), que los suscriptores de las participaciones preferentes de Bankia y otras entidades bancarias fueran engañados mediante todo tipo de ocultaciones sobre las características de las mismas (Bankia, por ejemplo, ocultó que las agencias de rating habían calificado sus preferentes como “bonos basura”) para crearles una impresión de que estaban adquiriendo un producto financiero de poco riesgo es comparable a pretender demandar a Red Bull porque su producto no “te da alas” o a un lotero que diga que lleva El Gordo y que te toca seguro porque cuando se celebre el sorteo no te toque.

Lo que no dice este personaje falaz es que la cuestión jurídica sobre las participaciones preferentes no es que sean una estafa o un fraude en sí mismas o que no esté prohibido vender productos financieros de alto riesgo y gran complejidad a consumidores minoristas. Las participaciones preferentes son legales y están reguladas por la Ley 13/1985, de 25 de mayo, sobre Coeficientes de Inversión, Recursos propios y Obligaciones de Información de los intermediarios financieros, que las define como parte de los recursos propios de las entidades de crédito. Lo que Llamas se calla como un puto es que, precisamente, por su gran complejidad y alto riesgo, la normativa vigente obliga a las entidades bancarias a extremar sus cautelas y sus funciones de asesoramiento cuando se trata de comercializar estos productos a clientes minoristas (es decir, gente que no es profesional de la inversión ni del sector financiero), como así está reconociendo la jurisprudencia que está condenando a casi todos los bancos. QUE ES LO QUE NO HICIERON LOS BANCOS cuando empezaron a colocar masivamente sus preferentes a este tipo de clientes a partir de 2009 (aunque ya se sabe que a Llamas eso de normas reguladoras le sonará a “estatista” o “sociata”).

Otra de las cosas que obvia este tío es que la mayoría de tribunales han declarado que el proceder de las entidades financieras a la hora de “asesorar” a sus clientes presenta todas las características de la maquinación dolosa dirigida a inducir a la otra parte a contratar del artículo 1269 del Código Civil: “Hay dolo cuando, con palabras o maquinaciones insidiosas de parte de uno de los contratantes, es inducido el otro a celebrar un contrato que, sin ellas, no hubiera hecho”.

De las dos partes contratantes, el banco (o los asesores del banco, más bien) es la que tiene todo el conocimiento tanto de los mercados como de las características y riesgos de los productos financieros que ofrecen a sus clientes, quienes, en su gran mayoría no es que sean muy duchos en estos temas. Precisamente, la legislación que obliga a los bancos a extremar las precauciones al asesorar y asegurarse de que el cliente conoce plenamente qué es lo que está contratando tiene como fin igualar un poco a las partes contratantes. Para Llamas y los marianitas, eso da igual, porque ya se sabe que no hay nada más “libre” y “democrático” que el “mercao” sin restricción ni regulación alguna.


Responses

  1. Vamos a ver. He llegado hasta “Millones de clientes de las entidades bancarias, sin embargo, vieron que los bancos aplicaban esa cláusula, haciéndoles pagar injustamente de más.” ¿Injustamente?. ¿Porqué firmaron esa hipoteca con esa claúsula?. Yo mismo firmé una hipoteca en 2003 y específicamente indiqué que no quería claúsula suelo. Evidentemente modificaron las claúsulas para que así fuera. Sin problemas. ¿Qué ventajas encontraron esos prestatarios para aceptar esa claúsula a cambio? ¿100% de financiación?, ¿Obtener la hipoteca con menos garantías?. Cada caso es un mundo, por eso no entiendo la sentencia del tribunal europeo. Aunque me lo imagino, la generalidad del personal ya no crece mas allá de la adolescencia, pienso que el siguiente paso es que nos traten como niños. Por supuesto siempre por nuestro bien.


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