Posteado por: Javier | enero 25, 2017

Celebrities vs. Donald Trump

Este fin de semana los medios de comunicación se han encargado de dar un gran bombo a los miles de manifestantes que el sábado, el día siguiente a la ceremonia de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de EEUU, llegaron a Washington encabezados por algunas estrellas de Hollywood y de la MTV, para participar en la pomposamente bautizada como “Marcha de las Mujeres” o de las “Pussy cat”, por una especie de gorritos rosas que muchas llevaban en la cabeza.

Aparte de lo insólito de protestar frente a alguien que en ese momento ni tan siquiera había llegado aún a tomar decisión política alguna, uno no puede dejar de preguntarse dónde estaban personalidades como Madonna, Scarlett Johansson, Alicia Keys o Miley Cyrus cuando Hillary Clinton destruía civilmente a Monica Lewinsky para tapar el abuso de poder de su marido con una becaria en la Casa Blanca, cuando su campaña recibió dinero de países del Golfo Pérsico donde los derechos de las mujeres son aplastados o cuando se encargaba de desestabilizar países de Oriente Medio como Siria, favoreciendo a terroristas islamistas como el Daesh, o de promover golpes de Estado en Centroamérica… bueno, Madonna donde estaba era ofreciendo “blowjobs” (en español, felaciones) a cambio de votos a Hillary.

A estas niñas pijas no les molestaban las violaciones de derechos humanos que se produjeran bajo la administración Obama, como no les molesta ninguna hipotética violación de estos derechos que se pueda producir con Trump. Lo que les molesta es el temor de que Trump pueda cortar el grifo de dinero para sus lobbies amigos (sean hembristas, LGTBs o de identidad racial), igual que a las élites que promueven este tipo de protestas (como las que se produjeron en noviembre justo después de las elecciones) lo que les molesta de Trump no es su machismo, en forma de comentarios bordes y groseros sobre las mujeres, ni su supuesto racismo, eso no son más que excusas baratas, sino su rechazo al TTIP, al CETA y a la globalización mundialista.

Un tipo como Trump habla de volver a traer los empleos a EEUU y de proteger las industrias americanas frente a países como China (sea cierto o no que vaya a cumplir con eso). Enfrente, sólo discursos muy floridos y poéticos, pero insustanciales y en los que no se viene decir nada en concreto, de parte de algunas lujosas estrellas de la farándula yanqui. ¿A quién creen que van a escuchar los trabajadores americanos? El problema del supuesto “progresismo” no es Trump, sino la falta de un discurso con el que se identifiquen los trabajadores y las clases populares. ¿Qué culpa tiene Trump de que le hayan puesto las elecciones a huevo?

Trump es un oligarca derechista al igual que Hillary Clinton. Clinton representa al empresariado americano cosmopolita, sorosiano, belicista y a merced de los poderes financieros y el imperialismo. Trump, por el contrario, defiende los intereses del empresariado nacional proteccionista y es ese sentido patriótico lo que le hace coincidir con los intereses de las clases populares americanas en este momento histórico. Entre dos opciones no demasiado buenas, los trabajadores estadounidenses han visto en el magnate neoyorkino la mejor opción para lograr ciertos intereses y necesidades inmediatas. Trump ha ofrecido tres elementos básicos con los que obtener la victoria, como son patriotismo, proteccionismo y seguridad, mientras los demócratas vendían clasismo, neoliberalismo y guerra. Mientras Trump, Le Pen o el UKIP empiezan a arrasar con el apoyo obrero y popular en sus respectivos países, la única respuesta de la actual pseudo-izquierda (en España, por hacernos una idea, esta sería el neoliberalismo con barniz “progre”, estilo PSOE, o el postmodernismo neo-hippy, estilo podemita o garzonita) ha sido calificarlos como las encarnaciones supremas de todos los males habidos y por haber, y responder con vergonzoso activismo virtual. El actual “izquierdista” medio no logra entender cómo estas nuevas fuerzas crecen tanto y acaba llegando a la conclusión de que todos los que votan a Trump, o los que apoyan el Brexit o el referéndum sobre los refugiados en Hungría son paletos sin cultura que no están a su nivel intelectual. Lo que el pseudo-izquierdista medio no comprende, porque está infectado hasta arriba del pensamiento “progre” (que no progresista) promocionado por las propias élites occidentales, es que mientras Trump, Le Pen o el UKIP se han posicionado a favor de lo que interesa a la mayoría social en cuestiones de rigurosa actualidad política como la salida de la UE, la OTAN y el imperialismo, ruptura del TTIP, impago de la deuda, solución real a la crisis migratoria o la lucha contra el terrorismo islamista, la pseudo-izquierda estaba embarrada en asuntos que no le importan a casi nadie, más allá de algunas tribus urbanas, para autojustificar sus propias acciones. Y si, con suerte, la pseudo-izquierda aborda las inquietudes de las mayorías sociales ¡es para ponerse en su contra y satisfacer a los poderes económicos!: “Reforma” de la UE, “liberar” países de enemigos de EEUU, neoliberalismo “de rostro humano”, fronteras abiertas, relativismo cultural con el islam…

Algo similar pasó con las declaraciones de Meryl Streep en la pasada ceremonia de los Globos de Oro, algo que fue tal regalo para Trump que el del tupé naranja debía estar dando saltos de alegría mientras tuiteaba su respuesta (otra cosa es el gusto de Trump por meterse en todos los charcos, con estas polémicas es “culo veo, culo quiero” porque sabe que le vienen muy bien y no le van a restar popularidad ninguna). Cuando Streep destacó el cosmopolitismo de Hollywood y recordó a algunos actores extranjeros, el trasfondo de su discurso no fue otro que presentar a Hollywood como la gran “víctima” de Donald Trump. Ni los trabajadores precarios, ni las minorías… nada, las grandes víctimas del trumpismo serían los “indefensos” actores multimillonarios de Hollywood. Pero lo más penoso fue cuando Streep aseguró que si todos los extranjeros que trabajan en Hollywood fueran expulsados “solo veríamos fútbol (americano) o artes marciales mixtas”. O sea, transmitir el mismo mensaje elitista y condescendiente que en la campaña electoral de Hillary Clinton: el votante de Trump es un paleto de entretenimientos cutres (fútbol americano) y opiniones políticos disparatados… pero menos mal que estamos los progres urbanitas para salvar los muebles con nuestros gustos culturales sofisticados y nuestras opiniones políticas razonables. Encima, muchos de ellos ven cómo Trump no tiene ningún reparo en plantar cara a este elitismo progre y corrección política. Estos discursitos cargados de elitismo, pomposidad y supuesta superioridad moral, en definitiva, convertir la campaña en un debate sobre las costumbres y los estilos de vida, fue lo que contribuyó a cultivar la imagen antiestablishment de un multibillonario como Trump.

Marchas como la de los gorritos rosas del sábado (saludadas con gran jolgorio por todos los medios de comunicación al servicio de los poderes neofinancieros y por elementos como George Soros, qué casualidad y qué “raro”, ¿verdad?) no pasan de ser mero folclore.

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Responses

  1. Una imagen vale más que mil palabras 🙂

  2. Estas suelen ser las que luego hablan de “cosificación de la mujer como objeto sexual”.

  3. No se preocupen, bichos progremierdas, que sus dislikes y pulgares abajo en Twitter y feizbuc se encargarán de derribar el muro que el cavernicola Trump construirá en la frontera sur.

    JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAA

  4. Bueno Javier, no todas son unas perras que ladran y no muerden. La del medio está a punto de cometer un magnicidio (ya está “apuntando” a su objetivo, y ni quiero imaginarme con qué cosa disparará al pobre cavernícola)

  5. Por cierto, aparte del tema este, la izquierda neoprogre lleva años quejándose del unilateralismo americano, de las injerencias internacionales y del imperialismo, y ahora se quejan de que USA deje más de lado los asuntos internacionales y se centre en los suyos, porque dicen que así le deja el campo libre a Rusia, China y Alemania. El mundo multipolar que reclamaban, ahora temen que llegue con Trump ¿Alguien entiende esto?

    Justamente hoy van y sacan un artículo en el que dicen eso mismo: el TPP es muy malo pero… ¡NO a que lo derogue el misógino y racista de Trump!

    Y, no al imperialismo… pero NO a la distensión con Rusia si es Trump quien la promueve.

    http://www.eldiario.es/zonacritica/peligro-normalizar-Trump_6_605149508.html

  6. El trumpismo es como el cerdo que se come a sus crías entre discursos no existe moral que sostenga tan extravagantes propuestas como las dictadas aquí en México como descontar de las importaciones un impuesto cargado de odio para proteger el capitalismo de la elite multimillonaria que más que unirnos nos dividió ahora estamos muertos en el sentido que los intereses de los republicanos siempre ha estado cargado de un electorado muy conservador que raya en lo religioso el trasfondo es no a las mayorías para que el grupo minoritario provoque los ataques que se producen cuando ocurren desaciertos o enfrentamientos hacia el establishment que posee la facultad de poder someter y humillar a los desencantados favoritismos de un electorado trasnochado de corté segregaciónal ocurre que tanto la derecha siempre autoritaria se podrá virar más hacia el que posee y el desposeído que no tiene forma de emancipar sino su legado de tropelías partiendo y rompiendo las cortes para infundir el terror.


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