Posteado por: Javier | abril 7, 2017

El arte del acuerdo

Señores, llevamos unas horas en que la mayoría de seguidores que Trump había conseguido entre la Alt-Right andan formando todo un jaleo en las redes sociales por el ataque lanzado anoche por la armada de EEUU con 59 misiles Tomahawk contra una base aérea en Siria. Muchos hablan de “decepción”, “bajada de pantalones”, “hasta aquí hemos llegado”, “le retiro mi apoyo”… Como muestras, para ilustrarnos un poco, tenemos a Richard Spencer, el creador de la expresión “Alt-Right”, en Twitter: “Si Trump nos lleva a la guerra con Siria, he terminado con él. Una guerra siria sería una iniciativa totalmente innecesaria que demostraría que Trump no tiene el control”. O a Mike Cernovic, el periodista que destapó el escándalo de las escuchas de la administración Obama (de la mano de su Asesora de (In)seguridad Nacional, Susan Rice) al entorno de Trump: “Presidente, no apoyaremos una guerra con Siria. Se está dejando manipular por los traficantes de guerras”. O a Paul Joseph Watson, uno de los videoblogueros pro-Trump más activos y con más éxito del último año: “Querido @RealDonaldTrump: le están manipulando con el mismo montaje que prepararon en 2013. No al cambio de régimen en Siria”.

Los hechos empezaron el martes, cuando los bautizados por la prensa occidental como “rebeldes moderados” acusaron a las tropas sirias de un supuesto uso de armas químicas en la ciudad de Jan Sheijun, con un balance de 80 muertos y 200 heridos. O, lo que es lo mismo, resulta que, cuando está a punto de ganar la guerra y justo cuando EEUU le da permiso para conservar el poder, en vísperas de una conferencia crucial para su futuro y con el mundo vigilando cada uno de sus pasos, a Bachar al-Assad se le va la pinza y ataca a civiles con gas. Tiene mucho sentido, sí.

La noticia se supo a través de un télex de la agencia Reuters citando al Observatorio Sirio de Derechos Humanos, un engendro dirigido por una única persona, Rami Abdel Rahman, un opositor sirio que reside en Londres y fuente de gran parte de esta propaganda de guerra contra el gobierno sirio que luego se publica en medios “serios” como El Mundo, El País, Público, Eldiario.es, The Guardian, NYTimes, etc. Posteriormente llegan las primeras acusaciones de los “White Helmets” (los “Cascos blancos”), que es el Frente Al Nusra, y tras ello el comunicado de la Coalición Nacional de Fuerzas Opositoras y Revolucionarias de Siria, que es otra entidad fantasmal que no sabe bien a quién agrupa y a quién representa. Inmediatamente comienza a actuar la segunda línea de actores. Se transmite a todos los medios de comunicación occidentales, y aparecen distintos personajes que suelen estar por medio en este tipo de (des)informaciones: Stafan de Mistura por la ONU, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), Federica Mogherini por la UE, el ministro de Exteriores británico Boris Johnson, el Gobierno francés, Amnistía Internacional. Es decir, los mismos actores de siempre, con los mismos argumentos de siempre, y sin presentar ninguna prueba. Estamos ante un escenario que ya hemos visto otras veces. Sin presentar ninguna prueba y sin realizar ninguna verificación, casi al minuto de ocurrir, los hechos son endosados al gobierno sirio.

Por supuesto, cada vez más gente es más escéptica con estas informaciones que tienen todas las características de las “fake news” y de la guerra híbrida, pero ¿Se ha tragado Trump la propaganda de los medios globalistas sobre este supuesto ataque con armas químicas o hay algo que, a primera vista, se escapa? La mayoría de medios corporativos en EEUU llevaban varios días recriminando a Trump por el viraje en la visión política con respecto a Siria, más aún desde que la Casa Blanca anunciara que derrocar al presidente sirio no es un objetivo, pero difícilmente cuadra y se sostiene la versión de que Trump se ha conmovido al ver las fotos de niños que supuestamente habrían sido víctimas de ese ataque y eso le ha llevado a cambiar de opinión sobre Siria y al-Assad.

Se puede pensar que, finalmente, un solo hombre que ha llegado a la presidencia useña únicamente con el apoyo de gran parte del pueblo norteamericano, al final, ha perdido ante la presión del establishment político, financiero, mediático y cultural, y ha capitulado. O se puede pensar que Trump, realmente, era un fraude y un oportunista que llegó a la Casa Blanca con un mensaje falso. O que, sencillamente, la prensa corporativa globalista y el establishment republicano y demócrata le han engañado.

Pero el caso es que cuesta creer que un zorro viejo como Trump se deje engañar. Sus enemigos no paran de subestimarlo y de hacer una caricatura de él (y, lo que es peor, creerse esa caricatura), pero el caso es que muchos de ellos, la mayoría de perio-listos, sobre todo, no han leído nunca a Trump ni saben nada de sus estrategias, a pesar de que él mismo las ha puesto por escrito. Muchas de las claves de cómo piensa y actúa Trump están aquí, en su libro “The Art of Deal” (El arte del acuerdo):

Esto no deja de ser una hipótesis, porque no soy Dios para saberlo con certeza, pero puede que esto sea una táctica para una posible negociación con un tercero (Rusia o China). Hay que mirar que Trump añadió en la conferencia en que dijo que Assad había traspasado todas las líneas rojas: “El mundo está hecho un desastre. He heredado un desastre en todas partes: en Siria, en Corea del Norte. Vamos a arreglarlo”.

Contrariamente a lo que se cree, Trump es más de cerrar tratos que de apretar el botón. Su primera oferta siempre es muy alta. Además, lo ha mezclado con Corea del Norte. Como vengo diciendo, si se ha leído algo sobre la forma de negociar de Trump, siempre parte de unas condiciones muy duras. Siempre empieza con una oferta muy alta imposible de aceptar y, a partir de ahí, va moderando su postura. De este modo hace creer a la otra parte que está siendo flexible. Cuando ambos llegan a un punto medio, parece que las dos partes han cedido y todos salen contentos. Sin embargo, el único que ha cedido realmente es el que está sentado al otro lado de la mesa, pues la idea original de Trump era llegar a ese punto. Todo esto no es ningún secreto: lo explica él mismo en todos sus libros. En eso consiste el arte de negociar y del acuerdo, según Trump, en una negociación hay que pretender que se desea por encima de todo algo que no se desea realmente y, cuando no se consigue, ir a por lo que se quiere realmente. Algo quiere sacar de todo esto que no creo que tenga mucho que ver con el destino de Assad.

Trump no tiene ningún interés en ir a una guerra en Siria ni en derrocar a Assad. Y quiere llegar a un acuerdo con Rusia sobre Siria. Lo que ocurre es que, por supuesto, llegar a un acuerdo con Rusia no es dar un cheque en blanco a Putin, como daban a entender sus detractores que lo presentaban poco menos que como una marioneta de los rusos que, además, además habría llegado a la presidencia gracias a un fantasmagórico “RusiaGate” y a los supuestos hackeos del Partido Demócrata por parte de la inteligencia rusa. Trump también es un maestro a la hora de llegar a grandes acuerdos tras hacer como que rompe la baraja y se levanta de la mesa. Chocando ahora con Rusia a causa de este ataque, Trump logra dejar en ridículo a quienes le acusaban casi de estar a sueldo de Moscú y consigue una posición fuerte para negociar con Putin, haciendo como que está dispuesto a hacer lo que en realidad no quiere hacer. Rusia se quejará mucho y hará algunos aspavientos en esa inutilidad que es la asamblea de la ONU, pero nadie puede dudar de que va a trabajar con Trump para exterminar a las cucarachas islamistas. 

Hay que tener en cuenta que, con el Estado Profundo moviéndose para tratar de hacerle un “Kennedy” incruento o un “Nixon”, Trump debe ser astuto hasta extremos inimaginables. Si Trump no hubiera hecho nada, ante un ataque que seguramente ni él mismo se cree que ha sido obra de Assad, fácilmente habría sido acusado de debilidad por los halcones de Washington.

¿Y qué pinta Corea del Norte en todo esto? Si Trump se ha arriesgado a chocar con Rusia, significa que estaría dispuesto a hacerlo con China sobre Corea del Norte. Hace pocos días ha tenido como huésped al presidente chino, y con esta intervención limitada, Trump acaba de preparar la mesa para sus conversaciones con China sobre Corea del Norte.

Por otra parte, después de que el ISIS sea aplastado por EEUU y Rusia, el gobierno sirio tendrá que negociar con las entidades restantes de Siria para crear una paz duradera. El gobierno de Siria probablemente ahora se volvió más flexible de cara a esas negociaciones. 

El tiempo nos dirá si todo esto es correcto o no.

—————————————————————————-

—————————————————————————-

PD: me gustaría felicitar al nuevo juez de la Corte Suprema useña, Neil Gorsuch. ¡Por fin! Después de muchos años, de nuevo un protestante en el Tribunal Supremo, además, una persona muy razonable.

Los WASP vuelven al Supremo. 

Anuncios

Responses

  1. Dios le oiga y sea verdad esta versión. Entrar en una estúpida guerra por la terquedad de la una nueva élite “progre” a apoyar a los “rebeldes sirios” es penoso. Putin sera lo que será, El Assad también; pero el caos, la carnicería del Estado Islámico, la dudosa legitimidad de los “moderados”, las sucias relaciones con Arabia Saudita demuestra la miseria de la política exterior de la Administración Obama/Clinton, que posiblemente difiera poco de la intencionalidad de los Mc Cain de turno. Implicarnos en esto y meternos en una guerra es demencial e imperdonable.

  2. Esperemos, que sea un mensaje en clave interna para afianzarse y de cara a los rusos para mostrar fortaleza, que está dispuesto a que colaboren contra el ISIS pero que él es el que va a llevar la voz cantante como presidente useño. Parece ser que el aeródromo desde el que los rusos despegan sus aviones ha quedado deliberadamente intacto, puesto que el fin sería enseñar algo de músculo a Putin y decirle: vale, estamos dispuestos a llegar a un acuerdo contigo para trabajar y acabar con el ISIS, pero eso no es darte un cheque en blanco, aquí la superpotencia y los reyes del mambo somos nosotros. A Putin no le molestan las sanciones europeas, puesto que en Rusia bien vale sacrificar un poco de bienestar económico y material a cambio de grandeza exterior, pero sí le puede intimidar un poco más una demostración de poder militar. También mandaría un mensajito al establishment de Washington de que él no es la marioneta de Rusia que estaban insinuando y a los “Alt-Right” que se habían hecho “trumpianos” porque pensaban que el Donald iba a hacer una política seguidista de Rusia.

    Ahora bien, habrá que esperar que no pase de eso y que no sea una continuación de la lamentable estrategia de reconfigurar el Medio Oriente en la que estamos desde hace casi 20 años, que empezó con las guerras en Afganistán e Irak y que continuó con las mal llamadas “primaveras árabes”, ahora con el derrocamiento de Assad con el fin último de debilitar a Irán (el objetivo no disimulado de Israel o de Arabia Saudí), y que no hay que insistir mucho en el desastre y caos actual que han provocado.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: