Posteado por: Javier | junio 2, 2017

¡¡Nos cocemos vivos!!

¡¡EEUU ha anunciado que se retira del Acuerdo de París sobre el cambio climático!!¡¡Se aproxima el apocalipsis del recalentamiento global!!

Tranquilos, que no cunda el pánico. Tiren a la basura los medios de comunicación pro-globalistas y los portales de fake news. Aquí tendrán toda la información.

Este acuerdo, firmado en 2015 por 200 países, EEUU incluido, era apoyado por grandes petroleras como Shell, Exxon Mobile y BP, así como por otras grandes empresas transnacionales. También por entidades globalistas como la Unión Europea, la Unión Africana o, por supuesto, la ONU, seguidas a coro por los gobiernos europeos. La meta que el Acuerdo de París fija para EEUU es que el país reduzca para 2025 las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 26 y un 28% respecto a los niveles de 2005.

Sobre este tema de la influencia humana (o la no influencia) en el cambio climático o en el calentamiento del planeta reconozco que no tengo una opinión demasiado formada. Es algo que prefiero dejar a los científicos, aunque me parece que hay muchos intereses detrás, tanto de una postura como de la otra. No obstante, no está de más vigilar e investigar tanto esta posibilidad de que los contaminantes que lanzamos a la atmósfera estén produciendo estos fenómenos, así como tomar medidas para proteger nuestro medio ambiente. La duda razonable es si el fin último de estos tratados es conseguir ese objetivo. Y, viendo quiénes apoyan cosas como este Acuerdo de París, la duda se hace aún más razonable.

La retirada del Acuerdo de París era una de las promesas electorales de Donald Trump. Pese a lo que creen los engreídos americanólogos de otras partes del mundo, los estadounidenses no son tan idiotas como para pensar que no hay que cuidar el medio ambiente ni para pegarse un tiro en el pie, pues estos problemas también les afectan a ellos. Lo que quieren los americanos es dictar sus propias normativas nacionales para proteger la naturaleza y que no sea una lujosa camarilla de burócratas globales muy bien pagados (no se sabe muy bien porqué) los que les dicten su política energética y medioambiental. Pero el tema del medio ambiente seguirá siendo prioritario para EEUU y continuará siendo un país líder en ese campo. El mismo Bush junior, por poner solo un ejemplo, al que tacharon en su día de ser “el presidente más contaminante”, dictó numerosas órdenes ejecutivas de protección de espacios naturales y de creación de reservas de la biosfera. Claro, esto a los medios europedos y pro-globalistas les importa un pimiento porque a ellos lo que les interesa es apoyar unos tratados de los que viven muy bien un grupo de señoritos aburguesados que dicen estar “cuidando del medio ambiente”. Bush NO estaba despreocupado del medio ambiente, como divulgaban los medios pro-globalistas, por no ratificar el Bodrio de Kyoto. Bush lo que no quería eran tratados internacionales que dictasen a EEUU y le robasen la soberanía sobre lo que tenía que hacer o dejar de hacer en materia energética o ambiental, lo que adoptó fueron medidas de carácter nacional, como la creación de la mayor área marítima protegida del mundo, alrededor de las islas estadounidenses en el Pacífico, una zona de más de 500.000 Km2 de valiosísima vida natural una de las zonas de mayor riqueza ambiental del planeta, donde está la Fosa de las Marianas, además de designar en 2006 una amplia extensión del archipiélago noroccidental de Hawai como Monumento Nacional Marino de Papahanaumokuakea, concediéndole a esta área el mayor grado de protección que contempla la legislación norteamericana, así como acuerdos de protección de bosques. Pero con lo de Kyoto actuó bien, por supuesto, teniendo en cuenta que suponía millones y millones de dólares del contribuyente americano, con la pérdida de industrias y empleos que eso conlleva… con la esperanza de que la temperatura global baje medio grado a lo largo de este siglo.

De hecho, el mismo Trump ya ha anunciado que quiere llegar a un acuerdo contra el cambio climático, razonable y más acorde con las necesidades de su país, un acuerdo, por supuesto, entre los representantes VOTADOS POR EL PUEBLO AMERICANO, sea a nivel federal o estatal. Que cada estado (Nueva York, California, Florida…) apruebe sus propias medidas de protección medioambiental.

Obama, por cierto, ha vuelto a criticar a Trump por este anuncio y sería conveniente que se callara ya de una maldita vez. Obama ha roto una y otra vez la tradición americana de cortesía de que el ex-presidente no se dedica a criticar al que está en el cargo. A él mismo, Bush junior no le criticó ni una sola vez, a diferencia de lo que él lleva haciendo con Trump desde que dejó la presidencia en enero. Obama no ha sido tan mal presidente ni la plaga que dicen los republicanos que fue, pero en este detalle la ha cagado ya varias veces.

No puede ser más irónico que, de entre todos los globalistas que han puesto el grito en el cielo, particularmente, China se haya comprometido con la UE a seguir avanzando el acuerdo. Un país como China, que incumple todos los acuerdos internacionales en materia mediambiental, emitiendo CO2 de forma brutal a la atmósfera y que, precisamente, tiene un tremendo crecimiento económico porque se pasa por el forro todos estos acuerdos (la práctica totalidad de sus ríos contaminados, las grandes ciudades tienen un aire que supera en mas de 100 veces la contaminación máxima y tiene regiones que son ya casi totalmente insalubres para la vida humana). ¿De qué sirve que los norteamericanos hagan toda clase de esfuerzos para reducir sus emisiones, castrando su competitividad y mandando al paro a muchos, si los del país que tienen al otro lado del Pacífico no cumplen nada?

Los americanos, además, se han cansando de pagar esta fiesta de unos pocos señoritos tan sofisticados y refinados ellos, a los que, encima, ellos no han elegido. Todos estos tinglados, con miles de funcionarios con sueldos desorbitados, dietas de órdago, mucha burocracia y pocos resultados (casi ningún resultado, más allá del mero postureo), se sostienen solamente porque EEUU es quien paga la mayor parte de su coste. Los americanos están hartos de pagar, pagar y pagar más por todo esto, y Trump se ha dado cuenta muy bien de ello (a ver si hacen lo mismo con la ONU, la sacan de territorio estadounidense y la llevan, por ejemplo… a Bruselas, ahí estará mejor). Con la retirada useña de este bodrio, su economía será mucho más competitiva, crecerá más y se crearán más empleos. Los norteamericanos votaron a Trump para que proteja sus intereses, no para que dé gusto a toda la patulea antiamericana global. Como dijo ayer: “Represento a los ciudadanos de Pittsburgh, no los de Paris”.

Por tanto, no es posible otra cosa más que aplaudir esta demostración de lo que es un país con soberanía.

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