Posteado por: Javier | julio 4, 2017

Feliz 4 de Julio

Hoy, 4 de Julio, se celebra en EEUU el Día de la Independencia, el día en que las 13 colonias declararon formalmente su independencia de Gran Bretaña. En verdad, esa decisión fue tomada el 2 de julio de 1776, en una votación por el Congreso Continental, aunque el 4 de julio es el día en que el Congreso emitió la Declaración de Independencia, la que fue tanto un documento de la política exterior como una declaración de los principios que iban a regir tanto la ruptura de las colonias americanas con la metrópoli como su futura forma de gobierno.

Como era obvio, tanto para los Fundadores, como para las monarquías absolutistas y despotismos que gobernaban en aquella época a la mayor parte del resto de la humanidad, el contenido en la Declaración Americana de Independencia de principios como el que todos los hombres hubiesen sido creados libres e iguales por Dios fue algo revolucionario, no sólo para una pequeña porción del continente de América del Norte, sino también para el resto del mundo. Los EEUU, al principio débiles en relación con las otras grandes potencias del mundo, fijaron una forma de gobierno cuya legitimidad descansaba de manera explícita en las demandas de la naturaleza humana y no en la sangre, la tierra, el idioma, la religión o la tradición antigua. Los Padres Fundadores de la república americana eran ingleses, protestantes, en su mayoría de origen puritano-presbiteriano, que consiguieron sus libertades políticas gracias a una rebelión contra los ideales represores y absolutistas que imperaban en aquellos tiempos por toda Europa. Desde entonces, EEUU siempre se ha guiado por este gran ideal protestante y liberal: “No habrá paz para los malvados”.

Esta es la verdadera raíz del excepcionalismo americano y el por qué se celebra el Día de la Independencia el 4 de julio en lugar de 2 de julio. Es el credo, los principios de la Declaración, lo que definen los EEUU, y no tanto su exitosa ruptura del dominio británico.

Como George Washington dijo en su Primer Discurso Inaugural: “Mantener encendido el fuego sagrado de la libertad y velar por el destino del modelo republicano de gobierno están justamente considerados como profunda y quizá definitivamente en juego en el experimento confiado al pueblo americano”.

El ex presidente americano Obama tuvo, sin duda, razón cuando dijo en 2009 que otras naciones creen en su propio “excepcionalismo”, como los griegos, por ejemplo, sin duda, “creen en el excepcionalismo griego” igual que los estadounidenses creen en el excepcionalismo estadounidense. Pero la cuestión es que esto es confundir la “excepcionalidad” con el “nacionalismo” y pasar por alto cuán revolucionario y transformador fue y ha sido del experimento americano para la libertad y el gobierno representativo. América nunca ha sido ni será una “nación” basada en lazos de sangre, como ocurre en Europa, sino más bien una federación, una patria constitucional basada en ideales y actitudes en común, en la que cabe todo aquel que llegue con el objetivo de ser libre, prosperar y tener un mundo donde tiranos y terroristas criminales no campen a sus anchas ni queden impunes. No es de extrañar que todos sus enemigos, entre los que se cuentan algunos de los pobladores más deleznables y repugnantes del planeta, tengan tanto odio y envidia.

Sin duda, sin la teología protestante calvinista y reformada ni siquiera hablaríamos hoy día del nacimiento de EEUU. Juan Calvino es alguien que tuvo errores en su forma de proceder en algunos asuntos (por ejemplo, en su época en Ginebra existía una especie de “policía” que se ocupaba de vigilar que todo el mundo hubiera ido el domingo por la mañana al culto en la iglesia; lo digo porque no hay que idealizar a los personajes históricos como si fueran perfectos y hay que verlos siempre en su contexto), pero su teología, que luego siguieron desarrollando los puritanos, fue clave para que se abrieran muchos campos de debate sobre la igualdad entre los hombres y hasta dónde llega la obligación de obedecer a quienes tienen el poder (fue bastante más lejos que Lutero en este sentido, puesto que éste último no podía arriesgarse a difundir unas ideas que llegaran a ser peligrosas para los príncipes alemanes de cuya protección dependía, sobre todo cuando el Papa de Roma dijo que “matar a Lutero no es pecado”). La teología según la cual todos los hombres ante Dios son igual de miserables y pecadores y que sin Cristo están igual de perdidos puso en jaque el concepto medieval del “derecho divino” de los reyes y los decretos papales. Nadie tenía obligación de postrarse ante ellos, puesto que eran iguales que otros hombres, ni el pertenecer a la realeza o a la nobleza daba una dignidad especial (por algo en EEUU, desde su fundación, no han existido nunca los títulos nobiliarios). Hasta entonces, la idea católica-romana había sido la del “mérito” de ciertos individuos “santos”, que tendrían una dignidad mayor que el resto, y la de un cuerpo jerárquico que se arrogaba ser “representantes” de Dios en la tierra.

La Guerra de Independencia estadounidense no fue algo perfecto (de hecho, algunos de sus protagonistas eran grandes terratenientes que veían en la independencia una forma de mantener sus privilegios, aparte de que la esclavitud no fue abolida, el propio George Washington y otros como Thomas Jefferson poseían esclavos negros), pero contenía dentro de sí el germen de unas ideas que llevaron a acabar con la esclavitud en la segunda revolución americana (o guerra civil americana) de 1861-1865 o al movimiento de derechos civiles de los años 60 del siglo XX. Y tanto es así que fue el impulso ideológico para la revolución francesa, la rebelión de los irlandeses unidos de 1798, la rebelión de esclavos en Haití e innumerables movimientos posteriores de liberación, anti-imperialistas e igualitarios en todo el mundo (paradójicamente, en muchas ocasiones en contra de los intereses que después defendería EEUU). Fidel Castro hizo uso de la Declaración de Independencia (también los discursos de Abraham Lincoln, de los que es un gran admirador) en su alegato de 1953 en favor de la revolución contra la dictadura militar, títere de EEUU, de Fulgencio Batista en Cuba (“La historia me absolverá”), y Ho Chi Minh la citó el 2 de septiembre, 1945, cuando proclamó la República Democrática de Vietnam, para denunciar el imperialismo francés y japonés. Son sólo dos ejemplos.

Hasta la fecha de la Declaración de Independencia americana, la forma republicana de gobierno fue una excepción que, de vez en cuando, pero rara vez, había salpicado el paisaje de la regla política a través de los siglos. Hoy en día, a través del crecimiento del poder estadounidense que apoyó esos principios universales (y, no lo olvidemos, a través de su propia prueba sangrienta de una guerra civil para asegurar la supervivencia de esos principios) el mundo realmente ha sido transformado.

EEUU es muy distinto a otros países que no se definen sobre la base de la libertad y la igualdad entre las personas. Apela a un estándar más alto y es que todos los gobiernos deriven sus justos poderes del consentimiento de los gobernados. Es un principio que obliga a todas las naciones y es justamente este principio el que hace de EEUU una nación verdaderamente legítima. La libertad no pertenece solamente a EEUU, sino que es un rasgo permanente de la naturaleza humana y la clave para entender los principios fundacionales de América.

Decir que EEUU es “excepcional” no quiere decir que los americanos afirmen ser “mejores” que otros pueblos. EEUU es una nación excepcional, pero no debido a lo que ha alcanzado o logrado. América es excepcional porque, a diferencia de cualquier otra nación, está consagrada y dedicada a los principios de la libertad humana, fundamentados en las verdades de que todos los hombres (no solo los americanos, sino todos y en todas partes y épocas) son creados iguales y dotados con iguales derechos. Estas verdades son “aplicables a todos los hombres y a todos los tiempos”, como alguna vez afirmó Abraham Lincoln.

El 4 de Julio es un día para celebrar el nacimiento de los EEUU y los estadounidenses pueden, con orgullo y con razón, celebrar que también es el día en que dieron a luz a un conjunto de ideas que no sólo transformó su propia forma de gobierno, sino la del mundo en general.

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Estos son dos pequeños videos sobre la contribución de España a la independencia de EEUU (y más concretamente al papel del héroe español Bernardo de Gálvez). La Guerra de Independencia americana fue una lucha por su soberanía de parte de unos colonos ingleses que no estaban legítimamente representados en el parlamento de su propio país, una verdadera continuación de la guerra que Oliver Cromwell y el bando parlamentario libraron en el siglo XVII contra la monarquía absolutista. Lástima que, igual que España, a finales del siglo XVIII, ayudó a los americanos a recuperar su soberanía frente al rey inglés tirano, actualmente los españoles sean incapaces de mover ni un dedo para defender la suya propia frente a la tiranía de la UE.

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